La montaña llega a la ciudad

El primer sendero urbano de montaña de una capital española tiene 16 kilómetros de longitud. Oficialmente homologado y debidamente señalizado, el sendero, ubicado en Pamplona, permite descubrir la geografía urbana desde el lado que más se acerca a la naturaleza de la ciudad.La idea nació hace algunos años en el centro de Europa y tuvo una rápida aceptación. Ciudades como Pisa, Brujas, Salzburgo o París cuentan ya con recorridos de este tipo. En España únicamente existía uno, en la localidad murciana de Cejín. El pasado 25 de noviembre la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, acompañada del presidente de la Federación Navarra de Deportes de Montaña y Escalada, Juan Mari Feliú, se dio un garbeo institucional por una parte de lo que será el recorrido y que, de esta manera, quedó inaugurado oficialmente.

El sendero de montaña se ajusta en sus indicaciones a los códigos de señales internacionales y atraviesa, partiendo desde el mismísmimo corazón de la capital, su casco histórico, algunos de los espacios de mayor interés natural, arquitectónico y cultural de la capital navarra. Medallones y flechas de bronce son las señales que indican puntos especiales de interés, mientras placas y pegatinas de color blanco y amarillo dibujan el recorrido para los peatones o ciclistas que lo disfrutan.

A la vera del Arga

"Nos hemos quedado muy sorprendidos por el descubrimiento de los grandes valores ecológicos y naturales que aún conservan nuestras ciudades y que muchas veces nos son desconocidos", indica Juan Mari Feliú, presidente de la Federación Navarra de Montaña.

En el caso de Pamplona, el recorrido sigue el perfil serpenteante que dibuja el río Arga, que atraviesa la ciudad. Los caminantes recorren veredas, huertas, parques, sotos arbolados, prados con los últimos ejemplares de ganado que pastan junto a la capital, molinos y puentes medievales y edificios de valor arquitectónico muchas veces olvidados hasta por los propios habitantes. "El sendero nos permite redescubrir la biodiversidad urbana", estima Yolanda Barcina. Una ruta que une arte y ecología y cuyo mantenimiento exigirá la colaboración ciudadana para preservar la limpieza de esos últimos espacios naturales de la ciudad abiertos ahora a todos los caminantes.

El recorrido incluye el paso sobre siete puentes del río Arga, construidos entre el siglo XI y el XX, por tres grandes parques y ante innumerables edificios de interés histórico, artístico y arquitectónico.

La Federación Navarra de Montaña y el Ayuntamiento de Pamplona han editado los correspondientes folletos con mapas e información escrita al respecto para los usuarios de esta peculiar y novedosa iniciativa, cuya habilitación ha contado con un presupuesto de algo más de tres millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de diciembre de 1999.

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