Los pinochetistas ganan terreno en las encuestas frente a los socialistas

A una semana de los comicios chilenos del próximo domingo 12, el resultado es incierto según las encuestas; no tanto el triunfo del socialista Ricardo Lagos, sino si la pugna con el derechista Joaquín Lavín se dirimirá en primera o segunda vuelta. La ventaja que Lagos tuvo sobre Lavín, que a mediados de año fue de 20 puntos, se ha reducido a entre tres y seis puntos, según los sondeos que se escojan, una distancia que volvería a aumentar en la segunda vuelta, aunque hasta hubo una encuesta que asignó un triunfo al candidato derechista en la segunda vuelta. Casi todas, sin embargo, coinciden en que la percepción mayoritaria de los electores es que Lagos ganará, y ninguna muestra a Lavín sobrepasando con claridad el techo electoral de la derecha, el 44% que Pinochet logró en 1988.Más que lo que indican las encuestas, algunas de ellas tan poco fiables como las que hace 12 años pronosticaban sin tapujos que Pinochet iba a ganar el plebiscito con el que quiso perpetuarse en la presidencia, la señal de que esta vez sí hay una contienda electoral es la agresividad de la campaña y el fin de los consensos con los que han convivido en una relativa paz en esta década el centro-izquierda y la derecha.

Desde las tribunas, Lagos emplaza con energía a Lavín por ocultar de un modo indecoroso su pasado pinochetista y comprometido con la dictadura. Entretanto, el candidato de la derecha zahiere al socialista aprovechando el desgaste de diez años de Gobierno y el aumento del desempleo a casi el doble -de 6% al 12% en un año- por el fuerte ajuste con que se enfrentó la crisis asiática.

Debilidades

Ambos explotan las debilidades del oponente. Lavín, economista, exalcalde del municipio de Las Condes, donde vive buena parte de los más ricos del país, fundador y exsecretario general de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido de la derecha más pinochetista, ex editor del conservador diario El Mercurio y del Opus Dei, tiene el respaldo de la casi totalidad de la prensa y la televisión y de los grupos económicos. Con el paradójico lema de que representa el cambio, Lavín ha dejado en su campaña bajo la alfombra a los partidos de la derecha, mimetizándose casi como si fuera independiente, realizando ofertas más propias de un populista de la derecha que de un neoliberal como él.

Lagos, abogado y economista, el primer socialista que trata de llegar a La Moneda desde que Salvador Allende lo lograra en 1970, encabeza una coalición de democristianos y socialistas que busca su tercer periodo presidencial consecutivo. La coalición gobernante, que puede exhibir cifras récord de crecimiento, inversión y disminución de la pobreza en esta década y una transición casi sin sobresaltos, a pesar de la detención del exdictador en Londres, tiene sobre sus espaldas el fardo de las ataduras antidemocráticas que Pinochet legó y que la derecha ha impedido que se eliminen en estos diez años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de diciembre de 1999.

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