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Germán Burgos, castigado con 11 partidos por su agresión a Serrano

El Comité de Competición suspendió ayer por 11 partidos a Germán Burgos, el portero argentino que esta temporada fichó por el Mallorca. Es la tercera sanción más elevada de la historia del fútbol español. Burgos fue denunciado por el Espanyol al Comité por pegar un puñetazo a su jugador Manolo Serrano en el encuentro de Liga que los dos equipos jugaron el domingo en Barcelona. Tras recibir el golpe, Serrano se vio obligado a abandonar el campo en el minuto 70. El portero del Mallorca, además, ha sido multado con 500.000 pesetas, y el club balear, con 165.000.

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El Espanyol denunció el lunes los hechos al Comité de Competición y aportó como prueba de la agresión las imágenes en vídeo. También presentó un informe médico en el que se hizo constar que su jugador, como consecuencia del golpe, sufrió "una hinchazón e inflamación de la articulación temporo-mandibular y conmoción cerebral transitoria con pérdida de memoria retrógrada y desorientación temporo-espacial, que le obligó a causar baja en el equipo en el minuto 70 del partido". Fuentes del comité indicaron que, "ante la gravedad de los hechos", habrían actuado de oficio si no hubiera mediado la denuncia del club catalán.Una vez abierto el expediente por el comité, el Mallorca tuvo la oportunidad de presentar sus alegaciones. El club mallorquín basó su defensa en que hubo un insulto previo a su portero por parte del jugador del Espanyol. El Mallorca aseguró que Serrano catalogó a su arquero de "puto sudaca", al mismo tiempo que hizo una alusión sexual a su madre. El Espanyol negó estos hechos. Para reforzar su versión explica que, si realmente se hubieran producido, su jugador se habría preparado para recibir el golpe y éste no le hubiera llegado, como así fue, de imprevisto.

El Comité de Competición no ha podido probar los presuntos insultos de Serrano. "No hay testigos de la agresión. Nadie escuchó los insultos, ni el árbitro, ni los jueces de línea... Así es muy difícil de probar los hechos. Un careo entre Burgos y Serrano, además, hubiera dado el mismo resultado. Sólo existen las imágenes del vídeo y a ellas nos hemos agarrado para acordar la sanción", explicaron fuentes del comité. La resolución entiende como hechos probados que Burgos "propinó un puñetazo en la mandíbula al jugador del Espanyol". Los tres integrantes del comité, además, realizaron auténticos malabarismos matemáticos para fijar el número de partidos de suspensión al portero del Mallorca.El castigo ha sido fijado en la "mitad superior" del abanico sancionador previsto en los articulos 122 y 123 del reglamento de la federación y que iba de seis a 15 partidos. El Comité de Competición, a la hora de fijar la sanción, ha tenido en cuenta que Serrano está en condiciones de jugar mañana con su equipo.

La directiva del Mallorca criticó el fallo del comité y aseguró que dicho organismo ha ignorado "de forma incomprensible" sus alegaciones. "En ciertos momentos, la agresión verbal puede ser más dolorosa que un golpe de puño", dijo el vicepresidente de la entidad balear y abogado, Joan Buades. En el mismo sentido se pronunció el consejero delegado del Mallorca, Mateo Alemany, que calificó de desproporcionado el fallo.

Burgos, por su parte, se limitó a decir que se sentía "triste" por el castigo, aunque lo respeta, y pidió disculpas a Serrano y a su familia. "Ellos han sufrido lo mismo que la mía. Ha sido algo de ida y vuelta que es mejor olvidar", indicó el portero argentino. "En el fútbol hay roces y agresiones verbales. Lo demás me lo quedo para mí".

Serrano, por su parte, aseguró ayer que Burgos no se había puesto en contacto con él para interesarse por su estado o disculparse. Para el jugador del Espanyol, la sanción no le merece valoración alguna.

Un cantante de rock

Burgos, que no volverá hasta febrero del 2000 a los terrenos de juego, era un jugador que había caído simpático a la afición balear debido al permanente buen humor del que había hecho gala hasta ahora. Afable, bromista, siempre respondía con sonrisas a las preguntas de los periodistas. No obstante, ya había protagonizado otro incidente al principio de la temporada al criticar públicamente al jefe de los servicios médicos del Mallorca, el doctor Joan Roig, al que descalificó por "no enterarse de nada".Además, la directiva puso el grito en el cielo cuando anunció su intención de organizar un festival de rock el próximo 26 de diciembre. Burgos, cantante en sus ratos libres, acaba de presentar el disco Jaque al rey interpretado por él mismo y desea promocionarlo en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de noviembre de 1999

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