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Las líneas aéreas andaluzas tienen previsto empezar a operar en cuatro meses

Un día después de que varios operadores turísticos europeos tachasen de absurda la idea de crear unas líneas áreas andaluzas, el empresario Rafael Polo aseguró que, muy al contrario, la iniciativa es perfectamente viable; tanto es así, que estará en marcha en marzo del año 2000. Polo, propietario de Servitour, hizo este anuncio en el III Congreso Andaluz de Turismo, que reúne en Torremolinos a más de 500 profesionales del sector.

Este proyecto, según explicó Polo, no acaba de nacer; lleva madurándose nueve meses, y en este punto la mayor parte de las infraestructuras necesarias están aseguradas. En principio contarán con tres aviones, tres Boeing 737, en régimen de alquiler con opción a compra, y calculan que en el primer año tendrán un mínimo de 200.000 pasajeros, alemanes y británicos sobre todo. "Tenemos vendido el 40% de la programación, y un un agente de ventas en el Reino Unido", señaló el empresario."El año pasado pagué 11 millones de libras a compañías británicas", dijo Polo, "y prefiero gastarme el dinero aquí". Recalcó que el capital es privado 100%, y se mostró dispuesto a recibir apoyo "publicitario" de la Junta, subrayando que, en cualquier caso, "nuestra programación nos permite crear la línea sin necesidad de ninguna ayuda externa".

Este no fue el único anuncio del día. Enrique Lladó, presidente de la Comisión de Turismo de las Cámaras de Comercio (organizadoras de este congreso), reivindicó la privatización de los aeropuertos, e hizo constar que las entidades locales deberían participar en su gestión. Y entre ellas las cámaras, que tratarían de ponerlos "al servicio de la comunidad". A su juicio, en manos de AENA los aeropuertos no favorecen al turismo como debieran. Lladó se mostró convencido de que, si se produjese la privatización, se avanzaría en la autofinanciación, lo que ayudaría a reducir las tasas aeroportuarias y repercutiría positivamente en los usuarios.

Acuerdos y desacuerdos

En este congreso, todos los ponentes coinciden en la necesidad de potenciar la calidad de los servicios turísticos, en la importancia de vender la singularidad y la diversidad de Andalucía, en la novedad de considerar al turismo como aliado y defensor del patrimonio cultural y ambiental, y no como enemigo acérrimo de su conservación. También es masiva la convicción de que, aunque la promoción institucional es buena, siempre hace falta más. Pero en otros aspectos reina la discordia; por ejemplo, en lo que se refiere a los precios.

Los representantes de los operadores se quejaron de la tendencia de los hoteleros a subir los precios "sin ofrecer nada a cambio". Advirtieron de que eso desviaría a los turistas a otros lugares. Uno de los operadores contó un caso ejemplarizante: la isla de Gran Canaria, "que en esta temporada ha planteado un alza de precios descomunal, de un 25%, y ha registrado un descenso de la demanda de entre un 10 y un 20%. Y eso que es un destino seguro como pocos".

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Otro foco de discusión fue la siguiente pregunta: "¿qué quieren los turistas que vienen a la Costa del Sol?". El representante de los operadores británicos aseguró que lo que desean es "sentirse como en casa", y que por eso tienen éxito los bares y negocios que reproducen las condiciones de su lugar de origen. "Muchos no quieren sorpresas", concluyó, "sino saber qué se van a encontrar. Ésa es su idea del descanso". Por el contrario, el portavoz escandinavo aseguró que "los suecos no vienen a Andalucía a comer albóndigas suecas: quieren comida española buena".

Las expectativas básicas siguen siendo sol, calor y playa, pero, según los operadores, "cada vez hace falta más". A saber: playas limpias, hoteles seguros, una oferta de ocio amplia y variada, y, hasta cierto punto, personalizada, con productos interesantes que despierten la demanda y la satisfagan.

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