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Danza celta, copla y pop, en la noche dominical valenciana

Tres espectáculos de diferente calibre y planteamiento centran la noche de este domingo en Valencia. Sin duda, el de mayor envergadura es el Lord of the dance que se presenta en el Velódromo Luis Puig a última hora de la tarde. La compañía que dirige como coreógrafo el bailarín y concertista Michael Flatley continúa cosechando éxitos de público con lo que puede considerarse como la apoteosis de la música celta. Desde hace dos días, según informa la organización, se encuentran agotadas las localidades en Valencia, al igual que sucediera en su presentación del año pasado en Madrid.Lo nuevo del asunto ha sido que Lord of the dance escenifica la música celta como si un espectáculo de Brodway se tratara, agrandándolo con los criterios del rock para masas, con un escenario de 25 metros de ancho, material que precisa cinco trailers para su transporte y dos días de trabajo previo para ponerlo en pie. Todo a lo grande, empezando por el mismo director, que tiene en su haber un récord Guinness como el hombre más rápido bailando claqué. Entre músicos, bailarines y demás personal artístico, pone en movimiento a más de cincuenta personas y, sin duda, supone el cénit de una época en la que la cultura celta no ha podido estar más de moda.

Recital de Carlos Cano

Mucho más modesto, desde ese punto de vista, es el recital de Carlos Cano, que esta noche clausurará la séptima edición del festival de Flamenco que se celebra en el Palau de la Música con su homenaje a la copla española. El cantautor granadino, que ya estuvo hace poco tiempo sobre el mismo escenario presentando su álbum El diván del Tamarit, concebido enteramente sobre poemas de Federico García Lorca, regresa ahora a un terreno que le es también familiar, el de la copla, donde tan pronto compone piezas originales como aborda los temas clásicos de la canción española, del mismo modo que atreve con los fados, las habaneras o los boleros, siempre aportando un inequívoco acento andaluz.

Completa el programa dominical valenciano una propuesta un tanto más minoritaria, pero que va ganando adeptos por la originalidad de su enfoque y la calidad de su ejecución. Josh Haden, hijo del jazzman Charlie Haden, hace acto de presencia por primera vez en Valencia al frente de Spain, una banda de pop a la que el jazz, como parece lógico dada la procedencia de su líder, no le es extraño y aborda el rock con una impronta de lo más personal. Haden, cuyo primer trabajo pasó poco menos que inadvertido en nuestro país salvo para un público avisado, presenta hoy en Valencia su segundo álbum, She haunts my dreams, recién aterrizado en las estanterías de las tiendas especializadas españolas, en la sala Roxy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de noviembre de 1999