Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:

PEDRO CABA MÉDICO Y EX VICEPRESIDENTE DE LA OMS "El 30% de los males se curan solos, a pesar de los médicos"

Pedro Caba, el protagonista de la novela de Manuel Vicent Jardín de Villa Valeria, es el doctor Pedro Caba en la vida real. Este valenciano -"sin adscripción a ningún lugar", precisa él- de 65 años, médico en ejercicio y ex vicepresidente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mantiene una postura crítica con la "mercadotecnia" que prolifera hoy en la medicina convencional y se muestra incrédulo respecto a los efectos curativos de prácticas como la acupuntura o la homeopatía.El doctor Pedro Caba arremete contra el "ceremonial médico actual, que se manifiesta en los grandes alardes curriculares que cuelgan de las paredes en los depachos médicos, como si los diplomas y los master elevaran el nivel de eficacia de los tratamientos". A su juicio, los médicos "abusan del marketing para sugestionar al paciente y aumentar el efecto placebo y, al mismo tiempo, lograr un mayor éxito económico".

En una conferencia titulada Salud y enfermedad: imposturas y creencias, pronunciada ayer en San Sebastián a invitación del Kutxaespacio de la Ciencia, Pedro Caba sostuvo que "el 30% de las enfermedades se curan solas, a pesar de los médicos", por lo que "no se puede denigrar el efecto placebo", consistente en el convencimiento del paciente de la acción terapéutica de una sustancia que no posee tal acción curativa.

Este facultativo cuenta la anécdota que le sucedió a su propio hermano, que introdujo el primer termómetro en Mutriku. "Le colocó el termómetro al alcalde del pueblo y se marchó sin él, olvidado. A los días, mi hermano recibió las alabanzas del alcalde por que el termómetro le curó todos los males".

El efecto placebo es, según el doctor Caba, un "componente importante en el acto médico" y está aún más extendido en las prácticas "complementarias o marginales" a la medicina, de las que se han catalogado 62, el naturismo, la acupuntura y la homeopatía entre las más conocidas.

Pedro Caba anima a "leer los propectos de las medicinas homeopáticas, porque algunas son demenciales. Hay un fármaco homeopático que se llama cocinium, bastante extendido, elaborado con extracto de "hígado de pato de Barbaria". Pues bien, Barbaria no existe en ningún lugar del mundo, y consiguientemente el pato tampoco". Asegura que la homeopatía se basa en el principio hipocrático de "lo similar cura lo similar", aunque su única base sólida es "la creencia, nunca la ciencia. Es un principio de fe, pero hoy es un gran negocio". "¿Cura?", se pregunta: "No voy a negarle el efecto placebo, ni tampoco el económico", se responde.

Otro tanto sucede con la acupuntura, una técnica milenaria china que parte del concepto religioso del bien y el mal. "¿Cura?", insiste de nuevo: "Tiene un efecto placebo, pero enfermedades no creo que cure; sí situaciones de tensión y angustia".

Caba es partidario de la medicina convencional y afirma con firmeza que ésta "ha mejorado mucho", sobre todo "desde que se instauró el MIR", el sistema de médicos internos residentes. Opina que esta oposición "acabó con el mangoneo y los falsos talentos. Desde entonces es la única profesión totalmente limpia en España. Ya quisieran los jueces tener el nivel médico español; ojalá hicieran el MIR los jueces".

También abordó el problema de los errores médicos, sobre lo que se ha evolucionado mucho desde que "se ha perdido la veneración que existía antes hacia el poder médico". En la actualidad, "ha aparecido la medicina defensiva, que consiste en las precauciones que toman los médicos ante el temor a los litigios. Están proliferando los abogados especializados en sacarle un dinero al médico a través de un pleito".

Como miembro de la OMS hasta hace poco tiempo, Pedro Caba asegura que Japón es el país con más esperanza de vida, seguido de España y Francia, aunque en el país vecino se da el menor índice de enfermedades cardiovasculares.

El doctor valenciano manifiesta, no obstante, que "la esperanza de vida ha mejorado por culpa de los ingenieros, más que por los médicos. Hay que desmitificar la creencia de que la medicina lo cura todo". Añade que el saneamiento de los ríos, la eliminación de residuos, los controles de la producción industrial y medioambiental o los avances en la nutrición -"en 1997 se publicaron 60.000 trabajos serios sobre nutrición"- están repercutiendo "en el alargamiento de la esperanza de vida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de noviembre de 1999