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Un avión cruza EE UU con sus seis pasajeros muertos a bordo

EE UU vivió ayer una tragedia insólita. El país estuvo varias horas pendiente de un avión privado que cruzó su enorme territorio desde Florida, de sureste a norte, sin responder a controladores ni a los cinco cazas que volaron a su altura, hasta que se estrelló en Dakota del Sur, ya sin combustible. Los seis pasajeros, entre ellos el golfista Payne Stewart, dos veces ganador del Open de EEUU y una del PGA, habían muerto antes por una despresurización.

Payne Stewart, de 42 años había terminado de jugar el domingo el torneo Disney Classic, de Lake Buena Vista, en Florida, muy cerca de Orlando, donde vivía. En su aeropuerto, junto a tres acompañantes y dos pilotos, abordó ayer por la mañana su avión privado, del que era copropietario, un Learjet 35 de 10 plazas, para dirigirse a Dallas, en Texas, al oeste. El contacto con el aparato se perdió a los 26 minutos del despegue y cuando sobrevolaba Gainesville, a unos 100 kilómetros al norte de Orlando. Después, empezó el misterio.Los primeros datos indican que el avión, por alguna razón que se desconoce, fallo técnico o un brusco cambio meteorológico, subió hasta 45.000 pies, 13.716 metros, altitud muy superior a la que alcanzan incluso los grandes aviones comerciales, que rondan los 9.000 o 10.000 metros. A 45.000 pies sólo se puede sobrevivir durante unos pocos segundos sin oxígeno. Según todos los indicios, todos los pasajeros murieron por la despresurización del aparato, es decir, tras quedarse sin oxígeno en su interior. El avión, entonces, con seis cadáveres a bordo, un ataúd en el aire, voló sólo con el piloto automático, pero no en dirección oeste, hacia Texas, sino noroeste.

En cuanto dejó de responder a las llamadas de los controladores, dos cazas de la base de Tyndall, aún en Florida, fueron desviados desde unas maniobras que realizaba y dirigido a su altura para investigar qué estaba ocurriendo. Poco después, desde otra base aérea de Florida, Eglin, salieron dos F-15 y más tarde, desde la de Tulsa, en Oklahoma, otros dos cazas.

El Learjet 35, que alcanza una velocidad máxima de 850 kilómetros por hora seguía su rumbo hacia el noroeste, en dirección recta, sin responder a ninguna señal. Cruzó los estados de Georgia, y pasó entre los de Alabama y Tennessee, Illinois y Missouri. Sobrevoló casi en este estado la ciudad de Springfield, donde nació y desde la que Be, la madre de Payne Stewart, sobrecogida, confirmaba que su hijo sí tenía un avión privado cuando la CNN empezaba a anunciar que era uno de los pasajeros.

El Learjet 35 aún tuvo combustible para cruzar dos estados más, Iowa y Minnessota, y cuando se le terminó cayó en la esquina noreste de Dakota del Sur, el penúltimo estado que le quedaba del país antes de la frontera con Canadá. Sólo le faltó Dakota del Norte. El avión cayó en Mina, 19 kilómetros al oeste de Aberdeen, en una zona agrícola. No hubo supervivientes. Los seis pasajeros habían muerto mucho antes de estrellarse.

Clinton estuvo informado desde los primeros momentos y pudo haber ordenado el derribo del avión si se hubiera detectado peligro para alguna población.

La primera confirmación de que los pasajeros podían estar muertos la dio el capitán Chris Hamilton, que a bordo de un F-15 voló durante un cuarto de hora a sólo 2o metros del Learjet. Él fue el primero que vio la escarcha típica de la despresurización en las ventanas, producto del frío a la altura en que volaba.

"No vi cambios en la dirección ni en la velocidad del Learjet en todo el tiempo que estuve cerca, aunque era imposible ver la gente del interior a causa de la escarcha y de que todo estaba oscuro", señaló Hamilton. Pero añadió: "Sin embargo no detecté daños exteriores, ni cristales rotos, ni motores con problemas".

Fallos múltiples

Eso desmintió entonces las primeras informaciones que hablaban de que se habían producido fallos en los motores, de los que dependen que salten a continuación los sistemas de presurización.En el supuesto de que ocurra un problema en un motor, el sistema pone en funcionamiento una válvula que aspira el aire conveniente para presurizar el habitáculo interior respecto al exterior. Pero eso no parece probable. Ni el avión hubiera seguido volando en dirección tan recta, ni parece lógico que fallaran los sistemas de los dos motores. Lo que resulta más extraño y es de las primeras cosas que va a investigar la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte es que tampoco pareció funcionar el segundo sistema alternativo de presurización. El Learjet 35, algo que no es habitual en aviones de su tamaño, está provisto de máscaras de oxígeno, que saltan automáticamente del techo al igual que en los grandes aviones. El aparato había sido construido en 1976. Resulta sorprendente para los expertos en los primeros momentos que se hayan producido tantos fallos repetidos y súbitamente.

El avión, en su fantasmal viaje, fue seguido siempre por los cazas de la Fuerza Aérea estadounidense. Uno de ellos grabó incluso un vídeo de la parte final de sus casi cinco horas cruzando el país. La cinta ya está en poder de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte para que saque sus conclusiones.

El Pentágono, con el seguimiento exhaustivo de este caso insólito en la navegación aérea, facilitó anoche un primer informe oficial basado en los datos recabados del plan de vuelo, los únicos contactos del aparato con los primeros controladores en Florida y, sobre todo, de los cazas que le siguieron en su vuelo.

En sus últimos minutos, cuando comenzó a quedarse sin gasolina, cerca de Dakota del Sur, el detalle fue así:

13.00 horas del Este (19.00 en España): Se sigue detectando hielo en las ventanas.

13.15: El aparato comienza a volar en espiral.

13.16: Se pierden todos los contactos.

13.24: Se observan señales de fuego tras estrellarse en un campo.

13.35: Se confirma oficialmente que el avión ha chocado contra el suelo y no hay supervivientes.

El avión había despegado a las 9.00 (tres de la tarde en España) de Orlando, cuatro horas y media antes. Hasta Dallas apenas hubiera tardado dos horas. La autonomía máxima de vuelo del Learjet es de 4 horas y 45 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de octubre de 1999

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