Policía y Guardia Civil apenas reducen sus efectivos en Euskadi pese a la tregua

La Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía apenas han reducido en Euskadi sus efectivos en 439 agentes -ahora hay oficialmente 4.365- desde que el 1 de septiembre de 1995 la Ertzaintza culminara su despliegue en las tres provincias con 7.300 agentes. La tregua de ETA, desde hace 13 meses, no ha ido acompañada, pues, de un repliegue sustancial de estas fuerzas. El consejero vasco del Interior, Javier Balza, afirma que el Estado "no se cree" el modelo de policía integral del Estatuto. A su vez, el Ministerio del Interior apela a la persistencia de la violencia y las competencias exclusivas.

El debate respecto al repliegue de los efectivos de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía en Euskadi no se ha puesto sobre la mesa de negociación de los máximos responsables de Interior, tanto del Gobierno central como del vasco, en los últimos dos años y medio. La Junta de Seguridad, el órgano paritario entre ambas administraciones para asuntos relacionados con ese departamento, lleva sin mantener una reunión de su plenario exactamente ese tiempo.En mayo de 1996, cuando el entonces consejero de Interior Juan María Atutxa sostuvo su primera entrevista con el recién nombrado ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, ya exigió una reducción "drástica" de los efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Se trataba de un repliegue que Atutxa cifró entonces en un 20% de los 4.804 agentes de ambos cuerpos. Por esa época, la Ertzaintza ya llevaba ocho meses desplegada por todo el territorio vasco: en total, 7.300 ertzainas encargados de la seguridad ciudadana (artículo 17 del Estatuto de Gernika).

La Ertzainza y el terrorismo

Un año antes, en junio de 1995, se produjo el Acuerdo de Delimitación de Funciones entre las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE) y la Policía Autónoma. Entre otros asuntos, se recogía en el documento que el terrorismo se convertiría en competencia exclusiva de la Ertzaintza, una vez desplegada en su totalidad (1 de septiembre de ese mismo año), cuando los comandos operasen o residieran en el País Vasco. También se indicó, eso sí, que habría de producirse la adecuada coordinación entre todas las policías cuando los terroristas llegasen a Euskadi o pasaran por esta comunidad procedentes de otra.

Cuatro años después del despliegue de la Ertzaintza y pasados ya 13 meses desde la declaración unilateral del alto el fuego indefinido de ETA, la Guardia Civil y la Policía mantienen de forma casi invariable su presencia en el País Vasco con una reducción de apenas 439 agentes.

Si en 1995 había 4896 agentes y en 1996 eran 4.804, según datos del Ministerio de Presidencia aportados en una respuesta parlamentaria a Begoña Lasagabaster, diputada de Eusko Alkartasuna (EA), durante el pasado año la cifra oficial fue de 4.365, según confirmaron a este periódico medios de la Guardia Civil y Presidencia. Sin embargo, fuentes sindicales y políticos nacionalistas han elevado estas cifras, en ocasiones, hasta unos 7.500.

El Estatuto y la Constitución reservan a la Policía y la Guardia Civil funciones exclusivas en la vigilancia de puertos y aeropuertos, costas, fronteras y aduanas; armas y explosivos; resguardo fiscal, terrorismo, narcotráfico, entrada y salida del territorio, extranjería, extradición, expulsión, pasaportes y DNI.

Un año después del despliegue de la Ertzaintza, según una respuesta parlamentaria del 17 de junio de 1996 a una cuestión planteada por José Navas, diputado de IU, la Guardia Civil tenía 615 agentes trabajando en terrorismo y 88 en narcotráfico. El resto de los efectivos del instituto armado se distribuían así: el 28%, para puertos, aeropuertos...; el 14%, para armas y explosivos, y el 18%, para temas fiscales. En esas mismas fechas, la Policía contaba con 410 para la lucha contra ETA, 153 para el narcotráfico y los restantes, un 22%, para extranjería, pasaportes y DNI.

En el caso de la Policía, el Gobierno central considera que sus plantillas en las tres capitales "están muy ajustadas" y que el reajuste, aun con la desaparición del terrorismo, "no será muy significativo". En lo que concierne a la Guardia Civil, ni siquiera tiene previsto realizar "a corto o medio plazo ningún estudio" para "modificar la situación actual". De hecho, el director del instituto armado, Santiago López Valdivielso, aseguró recientemente que hasta la plena desaparición de ETA no se entrará en ese debate.

Por su parte, el consejero vasco del Interior, Javier Balza, ha asegurado en esta legislatura, en varios encontronazos con la oposición del PP en Vitoria, que el Estado "no se cree" el carácter integral de la Ertzaintza como policía de sustitución. En su opinión, la readecuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado es "materia prioritaria", pero no porque lo pidan los nacionalistas, sino porque es una cuestión estatutaria, "de legalidad".

La izquierda 'abertzale' y "las fuerzas de ocupación"

La izquierda abertzale ha recuperado en los últimos meses uno de sus grandes referentes movilizadores. La "salida de las fuerzas de ocupación", como lema de manifestaciones y objetivo político, ha estado presente en HB y Gestoras pro Amnistía desde su fundación. Incluso era uno de los cinco puntos recogidos en la Alternativa KAS, que sirvió de tótem a varias generaciones de independentistas vascos.En los últimos años, las investigaciones judiciales sobre el llamado terrorismo de Estado en cuarteles como el de Intxaurrondo -con los casos de Lucía Urigoitia, Lasa y Zabala o Mikel Zabalza- o las investigaciones sobre el narcotráfico, junto a otro tipo de razones, han espoleado al PNV y a EA a sumarse a la crítica de la presencia del instituto armado.

La reconversión de los cuarteles tuvo su momento clave entre 1989 y 1991, cuando se cerraron 31 (14 en Vizcaya, ocho en Guipúzcoa y nueve en Álava). Una veintena son ahora equipamientos sociales y viviendas. Algunos llegaron a ser usados como gaztetxes (casas para jóvenes).

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de octubre de 1999.

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