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Autonomía

JAIME ESQUEMBRE

Título de la conferencia: El Alicante del 2000. Orador: Luis Díaz Alperi, alcalde. Propuesta: las líneas maestras del proyecto de ciudad para el PP. Contenido: urbanismo, proyectos y más urbanismo despersonalizado. Conclusión: para el PP, la ciudad es un espacio a edificar, sin mayores consideraciones hacia los inquilinos.

La columna podría acabar aquí mismo, pero los blancos afean el papel impreso. Díaz Alperi es un alumno aventajado en cuestiones de hormigón, pero cosecha calabazas en asignaturas tan vitales como la desigualdad, los desequilibrios urbanos, la precariedad de la vivienda, la recuperación de valores arquitectónicos que toda ciudad tiene, carencias en dotaciones educativas y culturales. Esas cuestiones, aunque el alcalde no lo crea, también forman parte del urbanismo, entendido éste como un concepto global de configuración de un espacio físico y social llamado ciudad. Sin embargo, cuando los dirigentes optan por limitarse a velar por intereses muy concretos, llegamos al llamado urbanismo depredador y especulativo, ese que consume ladrillo y cemento y exprime centímetro a centímetro el territorio, sin dar opción a necesidades cotidianas.

Con estos antecedentes, no debe extrañar que el debate más agrio que hasta el momento se ha registrado en el seno del grupo de concejales que desde hace tres meses manda en Alicante, haya sido el referido al aumento salarial de los políticos, frustrado por una llamada telefónica a tiempo que partió del Palau de la Generalitat. Sólo por esta cuestión los representantes del PP se atreven a apelar a la autonomía municipal. Sólo cuando les tocan el bolsillo miran con recelo a quienes posibilitaron su inclusión en lista. Sólo por cuestiones pecuniarias el alcalde se ha visto forzado a desdecirse en dos ocasiones en público, desautorizado y debilitado. Mal comienzo. Eso denota incapacidad de imponer criterios sin atender a presiones externas. No olvidemos que en su mano está el Alicante del 2000 y cuestiones mucho más importantes que su sueldo.

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