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Un juez holandés acepta que no se prolongue la vida a un paciente terminal

El Centro Médico Universitario de la ciudad holandesa de Utrecht no está obligado a realizar tratamientos que prolonguen la vida de un anciano aquejado de cáncer, a pesar de que tanto él como su familia desean que se haga todo cuanto esté al alcance de la ciencia para prolongar su vida hasta el último minuto. Un juez holandés ha sentenciado que el centro tiene que colaborar en el traslado del paciente deshauciado a otro hospital que quiera aceptarlo, pero entiende que, si empeora su salud, no tiene por qué someterlo a cuidados intensivos que "carecen de sentido". La hija del paciente a la que se refiere el fallo, llevó el caso a los tribunales por un procedimiento urgente, al enterarse de que el hospital empezaba a negarle algunos tratamientos porque consideraba que, dada su edad -80 años- y lo avanzado de su enfermedad, no valía la pena prestarle más cuidados que le mantuvieran con vida.

El paciente, que fue operado de un tumor de intestino en el mes de julio, expresó a los médicos antes de la intervención tanto verbalmente como por escrito su deseo de que si se presentaban complicaciones se hiciese todo lo humanamente posible para prolongarle la vida, incluso si se trataba sólo de algunas semanas y aunque no hubiera perspectiva de mejoría de ningún tipo.

"No quieren prestarle respiración asistida, no quieren someterle a diálisis y no van a reanimarle cuando sea necesario", se ha quejado su hija Sophie. El enfermo, al que se practicó un ano artificial, está consciente y es alimentado con suero. Según afirma el juez en su sentencia, debe primar la valoración de los médicos sobre "la falta de perspectivas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de octubre de 1999