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Cuatro "cabezas rapadas" apalean a dos mendigos que dormían en el parque del Oeste

"No me gustan los portugueses", gritaron los agresores, dos de ellos menores de edad

Un simple sí fue el desencadenante de la agresión que sufrieron la noche del viernes dos mendigos en el paseo del Pintor Rosales (Moncloa). Cuatro cabezas rapadas, según la Policía Municipal, preguntaron a un indigente, Nelson Manuel Ribeiro, de 22 años, si era portugués. Éste dio una respuesta afirmativa y desde ese momento le empezaron a llover palos y patadas. Otro indigente salió en su auxilio con un trozo de madera, pero los rapados le tumbaron a pedradas. La Policía Municipal, con ayuda de las víctimas, detuvo a tres sospechosos, dos de ellos menores.

Los hechos comenzaron alrededor de las nueve de la noche, junto al paseo del Pintor Rosales en su confluencia con el paseo de Moret. Nelson Manuel Ribeiro se encontraba tumbado en un banco, cuando se le acercaron los cuatro rapados. Uno de ellos le preguntó si había nacido en Portugal. Él les dijo que sí, que había nacido en Lisboa. Un rapado chilló: "A mí no me gustan los portugueses, porque todos son gitanos, al igual que los marroquíes", según relató ayer la víctima. Los cuatro jóvenes le empezaron a pegar con barras de hierro y de madera. Los bates medían hasta 1,2 metros. También le dieron patadas por todo el cuerpo. Nelson Manuel intentó defenderse, pero ellos eran más. "Uno sacó una navaja y pensé que me iban a acuchillar", recordó el indigente.

"Gente muy entrenada"

Al oír los gritos de los agresores, otro mendigo, Luis D. F., de 54 años, salió de su refugio armado con un palo. Los rapados sacaron piedras de los bolsillos y se las lanzaron a su compañero. "Se veía que era gente muy entrenada y con muy buena puntería. Con sólo dos piedras alcanzaron a mi amigo en la rodilla y en la mano", comentó Nelson Manuel.Unos vecinos que se encontraban al otro lado de la calle vieron la agresión y avisaron a la Policía Municipal. A los pocos minutos llegaron tres coches de patrulla. Los rapados ya habían huido en dirección al parque del Oeste. Nelson Manuel se montó en un vehículo policial, que vigiló los alrededores. Cuando llegaron al paseo de Moret vieron a un grupo de unos 30 jóvenes. Los agentes pidieron al mendigo que se fijara en ellos por si podía reconocer a alguno. Dentro se encontraban tres sospechosos. Dos de ellos tenían 15 años, y el otro, Carlos M. D., 18. "Uno de ellos era alto, delgado, con el pelo corto y grandes patillas. Llevaba pantalones vaqueros y una cazadora verdinegra", señaló la víctima. El cuarto salió corriendo por el paseo de Moret y la policía no logró detenerlo. El otro indigente tuvo que ser trasladado al hospital Clínico para que le curaran las dos brechas que sufrió en la pierna izquierda y la mano derecha.

Nelson Manuel Ribeiro llegó hace dos meses a Madrid en busca de empleo. Asegura que en Lisboa encontrar trabajo es muy difícil de conseguir y que los sueldos son muy bajos. Antes era camarero en una pizzería. Desde su llegada a la capital ha intentado conseguir un empleo, pero, al carecer de residencia fija, nadie quiere contratarle, afirma. "Nunca me había ocurrido nada. He pasado el verano aquí y nadie se ha metido conmigo. Había oído por la radio que había agresiones de cabezas rapadas, pero nunca pensé que me iba a tocar aquí. También tengo que reconocer que tuve suerte porque tampoco me hicieron mucho daño, pero la próxima...", señaló.

Este indigente come gracias al pan y la leche que le regala su amigo Luis y por los bocadillos que le dan las monjas de un colegio cercano. Ahora, tras la agresión, teme dormir a la intemperie. Por ello quiere acudir al albergue de San Isidro. "Ahora saben dónde estoy y pueden volver de madrugada y matarme mientras duermo", concluyó.

El alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, pidió ayer mayor dureza: "Estos locos y los desgraciados que muestren actitudes xenófobas y racistas, como al parecer hacen estos cabezas rapadas, deben ser duramente reprendidos y sometidos a la justicia. No puede haber posibilidad de suavizar cualquier criterio para el que maltrate a un semejante", informa Europa Press.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1999