Tribuna:PRÓXIMAS GENERACIONESJAUME ESQUIUS, GUIONISTATribuna
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"En Cataluña todo el mundo puede ser del Barça"

Jaume Esquius (Súria, Barcelona, 1972) es guionista de televisión en catalán (Persones humanes, Efectes secundaris...) y en castellano (Crónicas marcianas).Pregunta. ¿Consideras especiales las próximas elecciones?

Respuesta. Sí. Es la primera vez que se plantea en serio un cambio. Vivimos en un mundo que está en continuo cambio. La mayoría de la gente espera un cambio siempre, pero los partidos no explican qué cambio ofrecen. A mí me gustaría que todo fuera más lejos en aspectos sociales, progresistas y nacionales.

P. ¿Hasta dónde te apetecería llegar en avances nacionales?

R. El secreto de Cataluña es que es como el Barça: todo el mundo puede ser del Barça. Cataluña no es un espacio determinado, no es una raza. Es una suerte de virtualidad, y me gustaría que esto se pudiera garantizar en el futuro. No me siento español, y no creo que España me garantice esto que pido. El no catalanismo normalmente es intolerancia. Generalmente se habla del españolismo como del no nacionalismo, cuando es nacionalismo puro y con cierto olor a rancio. Creo en Europa. Creo en un país como EE UU. Me siento identificado con otros países de Europa antes que con España. ¿Avances nacionales? Supongo que consisten en asegurar un respeto y unos derechos. Por ejemplo, si el 90% de los catalanes no quieren pagar peajes en las autopistas, que no los paguen. Reclamo el derecho a que la gente de un país decida sobre su país. También tengo muchas ganas de que se asegure la cuestión multiétnica. España ha sido siempre menos tierra de paso que Cataluña. Se tendría que ayudar a que las nuevas emigraciones se enraizaran en Cataluña, como siempre han hecho.

P. ¿Percibes una diferencia clara entre la derecha y la izquierda en Cataluña?

R. No. Ante los partidos tengo el efecto jabón: todos son iguales. Se diferencian por el anuncio. ¿Izquierdas? ¿Derechas? Maragall me ha decepcionado. Aún es hora de que explique qué quiere hacer. Apareció diciendo que Pujol adelantaría las elecciones para que no pudiera tener programa. Pujol no las adelantó, y en un año no ha hecho nada y eso me asusta. El proyecto federal y la idea de que Barcelona sea capital de un área de influencia europea me gusta, pero tengo esa sensación de que la política se ha convertido en marketing.

P. ¿Cómo dibujarías el pujolismo tras 20 años?

R. ¿Qué hubiera pasado con 20 años diferentes? Ni idea, no sé hacer política ficción. Supongo que el legado de Pujol es la prudencia, en algunos momentos exagerada. No sé si otra cosa hubiera provocado violencia social, la españolización absoluta o la independencia. En general, creo que Pujol se ha quedado corto, aunque luego miras y ves que las cosas no han ido tan mal.

P. ¿Se ha construido Cataluña en esos 20 años?

R. No. A España le falta la sensación que tenemos en Cataluña de que nos queda mucho por hacer. En la medida en que nos falte esa sensación, desapareceremos. Cataluña es como una pareja de hecho: existe por la voluntad, no por los papeles.

P. ¿Votas?

R. Generalmente sí. Oriento mi voto para impedir mayorías.

P. ¿Qué votarás en las próximas elecciones?

R. A ERC. Espero que sea la clave de la próxima mayoría. Confío en que ese partido garantice los valores románticos que para mí tiene la política. Al menos hasta que los de ERC tengan un chalet de 40 kilos. Me da igual qué mayoría apoye ERC, pues la izquierda y la derecha no existen en este país. Me gustaría que existieran, pues debe existir el diálogo entre derecha e izquierda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 05 de octubre de 1999.