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Pujol y Maragall encaran la campaña catalana con un inédito empate técnico en los sondeos

El presidente de la Generalitat, el nacionalista Jordi Pujol, y el candidato socialista, Pasqual Maragall, encaran la campaña de los próximos comicios catalanes en una situación inédita de empate técnico, según las últimas encuestas. Empate que concede un dramatismo inusual a estas elecciones desde 1980 -cuando venció Pujol por primera vez y por sorpresa- por la incógnita real de quién será el vencedor. Maragall ha recortado en dos años la enorme ventaja que le distanciaba de Pujol. Todos los sondeos ratifican que las elecciones del 17 de octubre se celebrarán en un clima de gran polarización.

Los estrategas de Convergència i Unió (CiU) afrontan por primera vez una campaña electoral ante un rival con posibilidades de poner fin a la hegemonía nacionalista en Cataluña, y sus dirigentes no han logrado abortar las muestras de nerviosismo ante el movimiento por el cambio impulsado por Maragall. En julio, Pujol llegó a pedir incluso a sus correligionarios que ignoraran al candidato socialista para no contribuir a amplificar las iniciativas de éste. A la vuelta de las vacaciones, ha sido el mismo Pujol el que ha situado a Maragall de nuevo en el punto de mira, cuando tradicionalmente afrontaba las campañas desde una posición institucional, evitando en lo posible el cuerpo a cuerpo con sus rivales.

Ayer mismo, el diario Avui, próximo a CiU, publicaba una entrevista en la que Pujol afirmaba que el programa de Maragall tiene "un único punto", que, a su juicio, es "sacar a CiU" del Gobierno catalán, y el presidente de la Generalitat añadía que el candidato socialista hace "pinza" con Alejo Vidal-Quadras, ex líder del PP catalán defenestrado por su animadversión hacia el nacionalismo catalán.

Incluso las encuestas encargadas por Convergència, el partido fundado y presidido por Pujol, detectan una fuerte tendencia al alza del PSC y un ligero descenso de CiU. La última, realizada por Line Staff Consulting con una muestra de 1.900 personas y publicada también por Avui, concede un crecimiento de 13 diputados al PSC, que sube hasta los 47. Al mismo tiempo, refleja que CiU pierde entre dos y tres diputados y puede quedarse en 57, lejos de los 63 que Pujol se ha fijado como objetivo.

Otro sondeo, en este caso del Instituto Opina sobre 2.000 entrevistas para La Vanguardia, indica que las perspectivas del candidato socialista no sólo no se han desvanecido durante el verano sino que se han acrecentado. Esa encuesta da a Pujol una ventaja de sólo dos puntos, con un margen de error también del 2%. Lo que los técnicos consideran empate técnico.

Ambos sondeos confirman una tendencia que se mantiene inalterable desde noviembre de 1997: CiU desciende ligeramente y el Partit dels Socialistes (PSC) sube en proporción análoga. Y Pujol ha visto cómo su ventaja se ha reducido del 19,5% al 2%.

A pesar de todo, el presidente de la Generalitat hizo ayer una lectura optimista de este escenario al asegurar que "la tendencia es buena". Pujol participó en una paella popular en Sant Adrià del Besòs (Barcelona) y emplazó a los suyos a "ser más ganadores", informa Ester López. "Las encuestas nos dan ganadores y la diferencia aumentará", concluyó. En CiU sólo Ignasi Guardans se salió un poco de ese guión para admitir que el acercamiento del PSC es una llamada de atención a su responsabilidad y para trabajar más.

La oposición coincide en que algunas de las recientes acciones de gobierno adoptadas por Pujol son signos claros del nerviosismo en el entorno del presidente. Entre estas decisiones se destaca la concesión de una paga extraordinaria a los pensionistas, la organización masiva de actos lúdicos para jubilados y la aprobación hoy en una sesión extraordinaria de una rebaja en el peaje de las autopistas. Para Joaquim Nadal, el anterior candidato del PSC y futuro número dos de Maragall, los datos de los sondeos confirman "claramente las expectativas de un clima social muy favorable al cambio" y le hacen temer una "reacción a la desesperada de CiU". Un giro que para su nuevo socio, Rafael Ribó, el presidente de Iniciativa per Catalunya, se decantará por primera vez hacia la izquierda progresista. Hasta en el PP, cuya caída se aprecia en varios puntos en los sondeos, aprecian síntomas positivos en su gris panorama al consolidarse como tercera fuerza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de septiembre de 1999

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