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La firma sevillana fabrica desde hace 100 años azulejos de lujo Arcilla exquisita

EMPRESAS» Mensaque Rodríguez y Cía, SASu nombre evoca los tiempos de la primera industrialización y su historia está marcada por la Historia, con mayúscula. La fábrica de Mensaque, Rodríguez y Cía está en Santiponce (Sevilla) a escasos kilómetros de donde se fundó, en el año 206 antes de Cristo, Itálica. Ya entonces se usaban pequeñas piedras (teselas) esmaltadas y vidriadas para decorar viviendas y palacios. En la empresa sevillana se siguen empleando esmaltes y pinturas para vestir rectángulos y cuadrados de barro cocido: los azulejos (del árabe az-zulay, "ladrillito") vinieron con otro pueblo que pasó por la Península, los árabes, y han aguantado mejor el paso del tiempo que los mosaicos romanos. La historia, con minúscula, de la fábrica de azulejos sevillana empieza unos cuantos siglos después. En 1846, el industrial Miguel Mensaque, aprovecha la desamortización impulsada por Mendizábal para hacerse, a buen precio, con un convento en la calle San Jacinto, en Triana. 42 años después, los hermanos Mensaque y Vera le compran el convento, ya fábrica de alfarería, a los herederos de Don Miguel y lo dedican a la elaboración de cerámica y, sobre todo, de azulejos. La dirección artística de la nueva sociedad comercial corría a cargo de Fernando Soto y González, renombrado ceramista que rescata algunas de las técnicas que habían dado fama a los talleres de Triana en el siglo XV, tras la llegada al barrio sevillano del artista florentino Niculoso Pisano. Los ceramistas ya tenían una importante implantación en el tejido industrial de la ciudad desde la Reconquista y, de hecho, Fernando III les encuadró en el gremio de los olleros. Soto recuperó para la fábrica de los hermanos Mensaque el esmalte dorado antiguo y la cerámica de cuerda seca (en la que se utilizaba un cordel para marcar relieves antes de hacer la última cocción del barro). La renovación técnica precedió a la expansión comercial, que vino de la mano de la Exposición Iberoamericana de 1929. La fábrica sevillana, que desde 1917 ya mostraba el nombre comercial actual, tras la incorporación de Manuel Rodríguez y otros socios comerciales, se encargó de la decoración de algunos de los edificios señeros de aquel evento. La Plaza de España, el Parque de María Luisa y el hotel Alfonso XIII comparten la firma de Mensaque en varias piezas ornamentales. La fábrica sevillana, que en 1974 se desplaza a Santiponce, sobrevive al embate de la renovación tecnológica, en la década de los setenta: sólo las instalaciones de Mensaque y las firmas radicadas en Castellón instalan hornos-túneles alimentados con fuel. La provincia levantina acapara el crecimiento del sector en las últimas décadas, apoyada en el descubrimiento de nuevas minas de arcilla de calidad. "De las 60 empresas que llegó a haber en Triana, en Sevilla ya sólo quedamos nosotros", explica Antonio Llorens, el jefe de fábrica, que lleva 11 años en Mensaque, tras otros tantos en firmas de Castellano. Llorens achaca esta circunstancia a "la suerte" y a la pronta vocación de la firma por exportar sus piezas. "En los años veinte ya se hizo cargo de los azulejos del metro de Buenos Aires", refiere el jefe de fábrica. "El mercado nacional no está saturado, en Andalucía, desde la Costa del Sol, por ejemplo, se hacen muchos pedidos", asegura Llorens. La distribución comercial en el exterior de Mensaque se basa en una red de representantes, estable en las zonas más demandantes como Florida y California, en Estados Unidos, los países árabes o Malaysia. En esta isla asiática se encuentra uno de los clientes más afamados de los azulejos sevillanos: el sultanato de Brunei. Su soberano, habitual en la lista de las mayores fortunas, ha decorado algunos de sus palacios con las piezas de Mensaque, que también se encuentran en las paredes de los hoteles Sheraton, en los maceteros del aeropuerto J.F.Kennedy de Nueva York y "en un parque temático que están realizando en Japón con motivos españoles", añade el jefe de la fábrica. La centenaria compañía emplea Internet como una forma de vender más. En su página web se puede echar un vistazo a su catálogo (desde el azulejo liso de 160 pesetas por pieza al recubierto de esmalte dorado, de 2.930 pesetas por pieza) y realizar pedidos. "Lo que no ha cambiado en 100 años es el esmaltado y la forma de pintar", explica Llorens. Eso sí, ahora es el gas natural y no la leña, el alimento de los hornos que, a cerca de 1.000 grados, cuecen la arcilla. ALEJANDRO BOLAÑOSDirección Avda. de Extremadura, 1 Santiponce, Sevilla 41970 Tf. 955 99 63 36 www.mensaque.com Empleos 60 Facturación 450 millones Producción Azulejos decorativos Más del 40% de su producción se exporta y el sultanato de Brunei es uno de sus clientes más distinguidos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de septiembre de 1999