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EL PROCESO DE PAZ

El PNV no admite que ETA tutele el proceso de paz y da por agotado el discurso de la banda

El Partido Nacionalista Vasco rompió ayer su silencio para recordarle a ETA que no admite "la tutela de una organización armada en el proceso político vasco" y para explicar a los terroristas que lo único realmente agotado en el nuevo panorama abierto tras la tregua anunciada por ETA el 16 de septiembre de 1998 es su análisis y su discurso. La dirección del partido que preside Xabier Arzalluz considera que ETA se ha equivocado al dirigir sus críticas al sector del PNV más renuente a entrar en la vía soberanista iniciada en el Pacto de Lizarra, una injerencia que los peneuvistas no pueden tolerar.

La ejecutiva del Partido Nacionalista Vasco (PNV) se quitó ayer de encima temprano a los medios de comunicación con una escueta nota de prensa que fue leída por el portavoz de la dirección, Joseba Egibar, sin que al término de su lectura permitiera formular pregunta alguna. La discusión interna en el partido que lidera Arzalluz comenzaba de hecho justo cuando los periodistas abandonaban la sede de Sabin Etxea, en la capital vizcaína. Aunque la doctrina oficial del PNV en materia de pacificación ha dado muestras, antes y después de la tregua de ETA del 18 de septiembre del año pasado, de estar a prueba de cualquier varapalo electoral o crítica política externa, el propio Arzalluz ha tenido que llamar la atención a los sectores internos del partido más reacios a avanzar por la senda de la construcción nacional. Pero como se indicaba ayer en círculos peneuvistas, una cosa es que Arzalluz pretenda meter en un gimnasio a esos sectores para reducir los "michelines" que adornan y otra es que ETA, vía comunicado, pretenda "meter las gomas" a "algunos del PNV que han querido canalizar un proceso de paz podrido y sin contenidos", como denunciaba la organización terrorista en el comunicado remitido en la tarde del sábado a la radio pública vasca Euskadi Irratia.

Error táctico

Fuentes peneuvistas aseguran que el toque de atención de ETA al PNV ha sido una "clara equivocación" táctica de la organización armada. Primero, porque obligaba a cerrar filas ante cualquier injerencia de los terroristas en el propio PNV y en el proceso de paz iniciado hace un año. Justo lo que hizo ayer la ejecutiva, a primera hora y antes de comenzar la auténtica discusión interna,con el comunicado al que dio lectura, con semblante serio, Joseba Egibar. Y, segundo, según aseguran las mismas fuentes, porque la crítica a ese sector del PNV pone en evidencia una de las acusaciones que, reiteradamente, han puesto encima de la mesa el Gobierno de José María Aznar y el PP: que ETA marca la "estrategia soberanista" plasmada en el Pacto de Lizarra que precedió a la tregua y se considera garante de todo el proceso. El comunicado de los peneuvistas subraya esa idea al señalar expresamente a la organización terrorista que "debe tener muy claro que el día que deje las armas, el PNV no le deberá nada". Pero este cierre de filas del partido que gobierna en Euskadi no implica la desaparición de sus divergencias internas, admitidas públicamente por el propio Arzalluz para cerrar el paso al desgaste mediático y dar un toque de atención interno a aquel sector. La reunión de ayer comenzó a las 11 de la mañana y finalizó antes de las tres de la tarde, según indicaron portavoces oficiales, sin que estuviera prevista para hoy ninguna comparecencia ante los medios de comunicación.

"Único referente político"

Aunque el PNV no cita expresamente a Euskal Herritarrok (EH) en el comunicado, no parece aventurado interpretar que el segundo punto de la nota de la dirección peneuvista está dirigido a la dirección política de la denominada izquierda abertzale. Si el PNV, históricamente, ha estado navegando entre dos aguas con un discurso ambivalente, en Herri Batasuna siempre han existido sectores tentados de liderar políticamente a ese mundo pero sin conseguir deshacerse de la jerarquía militar dictada por ETA. Ahora el PNV vuelve a constatar "con preocupación" que la organización terrorista "se constituye en el único referente político de la denominada izquierda abertzale", tal y como se apunta en el texto hecho público ayer.Este posible toque de atención a la expresión política independentista llega justo cuando, en las últimas semanas, varios interlocutores del mundo independentista -Joseba Permach y el secretario general del sindicato abertzale LAB, Rafael Díez Usabiaga- han puesto de manifiesto los riesgos que supondría que el PNV se aparte de la "vía democrática" abierta tras el Pacto de Lizarra y se coloque de nuevo en la senda del autonomismo. Camino que, como recuerdan insistentemente socialistas y populares, el PNV nunca debió abandonar.

Díez Usabiaga ha pedido además tanto al PNV como al lehendakari, Juan José Ibarretxe, que "hagan más por el proceso" abierto, mientras que Permach reiteraba la tesis del peligro que suponía para el proceso el sector más moderado del PNV.

El Ejecutivo vasco celebrará hoy por la mañana en el Palacio Miramar de San Sebastián la primera reunión tras el tradicional parón estival. Entre otros temas, el Gobierno autónomo, formado por PNV y EA, tiene previsto abordar en el encuentro los dos últimos comunicados de ETA y la respuesta del Ejecutivo central, según indicaron portavoces de Ajuria Enea.

Además, el Ejecutivo de Juan José Ibarretxe estudiará en esta primera reunión el parón en el que se encuentra tanto la interlocución entre el Gobierno de José María Aznar y los terroristas como la nueva mesa de partidos en la que Ibarretxe pretende sentar a todas las formaciones políticas vascas sin exclusiones para abordar el proceso de pacificación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de agosto de 1999

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