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Tribuna:

Medallero

DE PASADALos acontecimientos deportivos no son sólo un espectáculo mediático o el último acicate de los orgullos nacionalistas. También son un pretexto para remover las conciencias y reivindicar entre la masa holgazana aquello de la mens sana y todo lo demás. En playa de La Victoria (sugerente nombre para los atletas), los chavales trazan una raya en la arena y emulan a Yago Lamela hasta en el modo de atusarse el cabello. Unas chicas los contemplan y se fríen en aceites para parecerse a Miurka Montalvo aunque sea en el color de la piel. A unos metros de allí se celebra el campeonato de voley-playa que organiza J&B. Con exquisito sentido de la hospitalidad, una franja del público lo pasa bomba insultando a los jugadores cada vez que se resuelve una jugada: "¡Caaaabr...!", les gritan, entre otras lindezas. Y es que Camilo José Cela, por no decir Jesús Gil -tenía que salir su nombre- o La Veneno, han creado mucha escuela aquí. Y hablando de veneno: el submarinismo amateur queda momentáneamente suspendido en aguas gaditanas. Según el último censo, las medusas de la zona han causado 291 latigazos que precisaron de atención médica el último fin de semana. Mejor lo tuvo su alteza Felipe de Borbón, quien acudió a la Semana Náutica de El Puerto sabiendo que la teoría de Julio Ramón Ribeyro sobre el tabaco y el fuego puede aplicarse a las regatas y el agua: son dos modos de acercarse a los elementos sin dejarse tocar por ellos. En éstas, llega la noche del sábado y Chayanne pone a hacer aerobic a unos miles de jovencitas con una sola canción: la misma con que castigan al respetable en todos los bares del Paseo, mientras se practica el levantamiento de vaso y circula una que otra antorcha olímpica de marihuana. A las claras del día, los supervivientes del maratón se cruzan con el presidente del Cádiz, F. C., Rafael Mateos, que ha madrugado feliz tras el debú victorioso de su equipo en el campeonato de bote pastor. Sólo los mejores llegan a Las Pérgolas. El juego allí es la caza, antes de que el sol salga del todo. Una medalla de oro -de la Virgen del Rocío, por más señas- oscila entre los senos operados de la última bailarina de Gades. El equipo masculino acecha sin perder detalle. Cuando la chica desaparece de la mano de su novio, sólo queda el camino de la almohada y la envidia. Dicen que es el deporte nacional. ALEJANDRO LUQUE

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de agosto de 1999