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Cartas al director

Tránsfugas

De entre todas las cosas absurdas que se dan en política, seguramente se lleva la palma la existencia de los tránsfugas. El que un ciudadano, particularmente si es militante de un partido político, se esfuerce y ponga toda su alma por que prosperen y se lleven a la práctica sus ideales, y que después venga un tránsfuga a traicionarle cambiándose de bando, es un hecho que, de ser admitido, rompe todos los esquemas mentales de la persona más progre.La deslealtad nunca ha sido de recibo en ninguna cultura, y no se puede argumentar que se admite en aras de la democracia, porque nada hay más antidemocrático como ignorar y torcer la intención del voto. Habida cuenta de que normalmente se votan ideas políticas, y no personas ni opiniones personales, la figura del tránsfuga debiera ser una figura a extinguir. Si un electo disiente de la línea de su partido, lo lógico no es que ingrese en el Grupo Mixto para boicotear a ese partido, sino que se vaya a casa y deje su puesto a un sustituto que represente mejor el deseo de los votantes.

En caso contrario se alienta y fomenta la corrupción, convirtiendo la noble tarea política en algo con tintes mafiosos que, como en el Hamlet, huele a podrido.-

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