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EL MAYOR INCENDIO FORESTAL DEL AÑO

El Valle no cayó

El recinto del Valle de los Caídos, donde está enterrado Franco, se desalojó el viernes, cuando el fuego se aproximó e hizo trizas la tranquila tarde de lectura de uno de los monjes que viven en la abadía: "Estaba leyendo una encíclica del papa Pío XII. Pero de repente escuché un grito de alerta. Salí a ver qué pasaba y vi a la Guardia Civil que ordenaba que saliéramos", comentaba el lector poco después de ser evacuado. El prior fue más lacónico. Estaba enfadado. El monje fue uno de los 21 religiosos a los que las autoridades desalojaron de su abadía. En el desalojo les acompañaron las 150 personas que residían en ese momento en el poblado y en la hospedería del Valle de los Caídos, además de los 500 turistas que visitaban entonces el monumento donde yace Francisco Franco. Ayer, a las 19.30, cuando la Consejería de Medio Ambiente dio el permiso, los guardias abrieron de nuevo el Valle y permitieron el regreso de los 170 residentes habituales.La basílica estuvo cerrada toda la jornada, pero no faltaron los excursionistas que, a pesar del incendio, acudieron a visitarla. Tuvieron que dar marcha atrás ante la negativa de los guardas de seguridad que custodiaban el recinto. "Gire y despeje el camino, que tienen que entrar los bomberos", le ordenaba uno de estos guardas a un padre interesado en que sus hijas vieran el monumento construido por presos durante la posguerra. El recinto del Valle de los Caídos abrirá hoy, ya que no ha sido dañado por las llamas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de agosto de 1999