Más de 2.000 coralistas de tres continentes cantan habaneras en Torrevieja
Los barcos comerciales que a finales del siglo XIX unían el Caribe con el Mediterráneo trajeron a Torrevieja, además de riqueza, un patrimonio cultural que aún permanece y se potencia: el cante de habaneras. Aunque aquel comercio ya no es significativo, Torrevieja sigue vendiendo aún sal y habaneras. Este canto, cuidado con esmero por la conciencia popular, se consolidó hace 45 años con la creación del certamen de habaneras y polifonía, que primero fue nacional y luego internacional. Más de 2.000 coralistas de tres continentes, incluidos dos grupos de la propia Cuba, participan estos días, del 24 de julio al 1 de agosto, en el 45º Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja, que con lleno total esparce sus cantos por el puerto torrevejense en el recinto de las eras de la sal. Son 27 las agrupaciones corales que exponen el cadencioso ritmo de la habanera ante un público exigente y apasionado y que optan a premios por más de seis millones de pesetas. Este año vienen grupos de Cuba, Argentina, Turquía, Sudáfrica, Uruguay, distintos países de Centroeuropa y hasta una coral estadounidense procedente del estado de Oregón. La representación española la forman ocho corales de otras tantas comunidades autónomas. Con éxito asegurado y lleno diario, este certamen se desarrolla junto a las aguas del puerto torrevejense y supone uno de los atractivos relevantes que la localidad ofrece cada verano y cuenta con un presupuesto de unos 70 millones de pesetas.


























































