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El mayor incendio forestal del año arrasa más de 100 hectáreas

El mayor incendio forestal de la temporada arrasó ayer entre 100 y 110 hectáreas de enebrales y monte bajo en una zona situada entre los términos municipales de Torrelaguna y Torremocha del Jarama, a un kilómetros aproximadamente de ambas localidades situadas en la sierra norte, a 60 kilómetros de Madrid. Cuatro personas resultaron levemente intoxicadas por la inhalación de humo y un muchacho de doce años sufrió heridas oculares leves por las pavesas desprendidas por el fuego, según fuentes de Cruz Roja. Al menos dos centenares de bomberos, con dos brigadas helitransportadas, así como dos hidroaviones y cinco helicópteros participaron en la extinción, que se prolongó durante siete horas. El fuego se inicio sobre las 16.00 a causa de las chispas de un soplete, empleado por unos operarios en una cercana almenara de bombeo de agua del Canal de Isabel II, según José Javier Fernández Santamaría, director general de Protección Ciudadana. A medianoche sólo quedaba una fogata en el centro del monte incendiado conocido con el nombre de Los Colmenares de Oñoro. Varios retenes llegados desde El Escorial custodiaron la zona durante la noche."Estábamos en medio del monte, en un chalet, donde hacemos un curso de espeleología", cuenta Cristina Fermoselle, de 16 años. "Eran las cuatro de la tarde y vimos como se incendiaba una zona cercana del monte", señala. "Entonces, comenzamos a toda prisa a hacer nuestros macutos", añade Paloma Marín, de 16 años también. El fuego las sorprendió junto con un grupo de siete niños más y tres monitores, durante una estadía para explorar la cercana cueva de El Reguerillo, que se encuentra en el subsuelo de las proximidades. Inmediatamente después, los niños fueron evacuados por sus monitores en un vehículo todo terreno. "Pasamos mucho miedo", dice Paloma, que horas después regresó al albergue. Uno de los niños, Guillermo, que había sufrido un esguince, se ayudaba de muletas.

Vecinos de Torremocha usaron tractores como cortafuegos

Según Carlos Rivero, alcalde de Torremocha, municipio hacia el que las llamas descendieron desde el monte incendiado, provocaron "una gran columna de humo que asustó a los vecinos, que salieron con sus tractores al campo para levantar cortafuegos que impidiesen el avance de las llamas", informa .El incendio surgió en pleno monte, a unos 150 metros de altura, sobre el término municipal de Torrelaguna y se extendió hacia el de Torremocha. La chispa que lo causó procedía del soplete empleado en la reparación, por tres operarios, de una conducción de agua procedente de la presa de El Vado. Los operarios, al igual que Juan Blanco, propietario de la mayor parte del monte incendiado, prestaron declaración ante la Guardia Civil, informó la agencia Efe.

El fuego afectó a un área comprendida entre dos sifones o almenaras de conducciones de agua embalsada procedentes de las presas de El Vado y El Atazar, distanciadas un kilómetro, aproximadamente, con dos frentes de llamas, y se desplazó hacia la localidad de Torremocha. "De las 110 hectáreas incendiadas, entre 60 y 70 eran de terreno agrícola y el resto, de zona forestal. Pese a la fuerza del viento, que avivó en ocasiones las llamas, su dirección impidió que el fuego coronase completamente el monte, detrás del cual existe una gran masa forestal arbolada y una urbanización", dijo a este periódico el responsable de Protección Ciudadana de la Comunidad de Madrid.

Desde el monte hacia el llano que ocupa la localidad de Torremocha, el fuego se extendió velozmente por el arcén izquierdo de la carretera M-102, amenazando con extenderse además, ladera arriba, hacia una urbanización habitada denominada Los Tomillares, en dirección a la localidad de Patones. Pese al fuerte viento que azotó durante la tarde de ayer la sierra (hasta 40 kilómetros por hora), y al calor reinante, entre 34 y 30 grados centígrados, el fuego no se propagó hacia la urbanización, sino que se extendió hacia Torremocha. Durante cinco horas, desde las 16.30 hasta el ocaso, dos hidroaviones, conocidos como focas, de la Dirección general de Conservación de la Naturaleza, del Ministerio de Agricultura, vertieron incesantemente sobre el terreno en llamas sus depósitos de hasta 6.000 litros de agua, repostada en la cercana presa de El Atazar; además, cinco helicópteros de la Consejería de Medio Ambiente, con capacidades de hasta 1.000 litros cada uno, faenaron durante toda la tarde bajo la coordinación de otro autogiro de Protección Ciudadana. Intervinieron asimismo dotaciones terrestres de bomberos procedentes de Lozoyuela, Las Rozas, Alcobendas, Alcalá, Tres Cantos y El Escorial, más retenes forestales procedentes de Montejo de la Sierra, Braojos y otras localidades próximas. Casi 300 personas (incluidos voluntarios de los municipios afectados) lucharon contra el fuego hasta poco antes de las 23.00.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de julio de 1999

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