EL MÉDICO EN CASA

Para bañarse, esperar 45 minutos

Las piscinas y los cámpings son para disfrutar. Pero si no se toman las debidas precauciones, pueden convertise en importantes focos de enfermedades. En cualquier caso, dadas las aglomeraciones que soportan en verano, existen unas normas higiénico-sanitarias que deben ser respetadas. Lo primero que un bañista ha de saber es que después comer tiene que esperar al menos 45 minutos antes de volver a meterse en el agua. También es obligación del bañista de piscina ducharse antes de entrar en ella, asegurándose de que no le quedan restos de crema en el cuerpo. Al colocarse bajo la ducha, lo recomendado es que lo haga con zapatillas para evitar cualquier contaminación en los pies; lo mismo ha de hacer al acudir al vestuario. Andar descalzo en esas zonas no es aconsejable. Los animales están prohibidos en los lugares de baño. No arroje residuos de ningún tipo al suelo: para eso están las papeleras y contenedores de basura. Procure acostumbrar a los niños a que utilicen los inodoros antes de lanzarse al agua. En cuanto al sol: no lo tome demasiado seguido. Extreme estas precauciones con los niños: utilice las cremas protectoras que tengan la máxima graduación contra los rayos ultravioleta tipo B, que son los que provocan los cánceres de piel; para personas mayores, busque las cremas con la protección adecuada al tipo de piel; no use nunca aquéllas que contengan aceite, pues el efecto será el contrario al perseguido. Tanto las piscinas como los cámpings deben cumplir unos requisitos que están estipulados por la ley. Deberán disponer de instalaciones y servicios adecuados (enfermería, socorrista, duchas, inodoros, etcétera), a las que usted tiene derecho. Si no es así, pida el libro de reclamaciones y denuncie la situación en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC), o en el propio ayuntamiento.

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