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El presidente de Tibidabo es socio de un imputado por la crisis de la firma

Un grupo de pequeños accionistas de Grand Tibidabo ha denunciado ante los tribunales al presidente de la compañía, Francisco Javier Pintó, por connivencia con los anteriores gestores de la compañía que encabezaba Javier de la Rosa. En la denuncia exponen que Pintó comparte inversiones privadas con Joan Cruells, que fue el último presidente de Grand Tibidabo durante la época en que De la Rosa controlaba la compañía. Igualmente, añaden que Pintó dio instrucciones a los letrados de la empresa para que se abstuvieran de acusar a Cruells de los delitos de apropiación indebida y estafa, "en una clara dejación de las funciones que tiene encomendadas". Cruells, que está imputado en el caso Tibidabo como responsable de su descapitalización, es el presidente de la sociedad New Elements, que se dedica a vender productos culturales a cadenas de televisión. La sociedad tiene su sede social en el mismo lugar en que De la Rosa ha tenido siempre sus oficinas, en la avenida Diagonal, 484 de Barcelona.

En la sociedad figura como accionista y socio de Cruells el actual presidente de Grand Tibidabo, Francisco Javier Pintó Cuenca. "No tiene ninguna importancia", aseguró Pintó. "Me siento orgulloso de participar a título privado en ese proyecto. Nunca he intentado ocultar esa coincidencia con Cruells". Pintó preside Grand Tibidabo desde hace dos años y la sociedad con Cruells comenzó a actuar en noviembre de 1997. Javier Bengoechea, consejero de Tibidabo y responsable de la venta del yate Blue Legend -que la sociedad recibió de De la Rosa para compensar sus deudas con la compañía-, es secretario consejero de New Elements.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de julio de 1999