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Un socialista presidirá el Parlamento balear tras el pacto de la izquierda y los nacionalistas

El PP de Baleares empezó ayer su tránsito a la oposición en las instituciones del archipiélago, al ponerse en práctica por primera vez el pacto entre la izquierda y los nacionalistas que pretende controlar todas las instituciones insulares. El primer paso de la alianza multipartidista fue elegir como presidente del Parlamento balear al socialista Antonio Diéguez, circunstancia inédita desde 1983, cuando se creó la autonomía y comenzó una hegemonía conservadora que ha durado hasta el pasado 13-J. El PP obtuvo el 43,9% de los votos, pero con 28 diputados quedó a dos de la mayoría absoluta en una cámara de 59, y no ha logrado un pacto con Unió Mallorquina, que cuenta con tres escaños.

Jaume Matas, presidente autonómico en funciones y candidato del PP a la Presidencia del Ejecutivo balear, asumió antes del pleno de ayer su papel de líder de la oposición. Matas reclamó a sus oponentes políticos "que se pongan a trabajar y acaben ya de repartirse los cargos". También dijo que los 160.000 votantes de su formación pueden sentirse "maltratados" por un pacto cuya oportunidad puso en duda desde un punto de vista "ético, de estabilidad y de gobernabilidad". Juan Verger, presidente del PP balear, señaló que en el futuro -no inmediatamente- deberán buscar acuerdos con todos los partidos, sin excluir al Partit Socialista de Mallorca (PSM), y criticó la estrategia negociadora de Unió Mallorquina (UM), que a su juicio "se ha reído de todo el mundo". Verger cree que su partido ha cometido "errores" en la negociación frustrada con UM, "al considerar en Madrid que el pacto estaba hecho". Los populares ofrecieron a Unió Mallorquina, a cambio de su apoyo, transferencias adicionales a las islas por valor de 100.000 millones de pesetas en cuatro años, la posibilidad de determinar el juez que habría de entender en el Tribunal Superior de Baleares a los aforados y el reconocimiento de la nacionalidad histórica para el archipiélago.

Para hacerse con la presidencia del Parlamento el PSOE necesitó el apoyo de todos sus aliados -UM, PSM, IU-Els Verds, Pacto Progresista de Ibiza y Formentera- para sumar 31 votos frente a los 28 del PP, que sólo consiguió dos puestos de segundo nivel en la Mesa de la Cámara. Félix Fernández, del PSOE, será vicepresidente primero y Eberhard Grosske, de IU, secretario. Francisca Bennássar y Pere Palau, del PP, ocuparán la segunda vicepresidencia y la segunda secretaría, respectivamente.

Por imperativo legal

Cuatro diputados del PSM prometieron su cargo "sin renunciar al derecho de autodeterminación", mientras que tres diputados de IU-Els Verds lo hicieron "por imperativo legal". Unió Mallorquina se mostró anoche abierta a negociar con el otro partido nacionalista, PSM, con el que mantiene reticencias sobre el futuro gobierno insular de Mallorca. Las distintas fuerzas progresistas y de centro de Baleares manifestaron anoche que, a expensas de solventar algunas diferencias políticas entre los dos citados grupos nacionalistas, se "ha dado un primer paso para un cambio histórico". Maria Antònia Munar, dirigente de Unió Mallorquina, una formación que con sus tres diputados se ha convertido en la fuerza determinante para inclinar la mayoría del Gobierno hacia el PP o hacia la alianza de izquierda, que suman 28 escaños en cada caso, se mostró, por primera vez en los últimos días, "encantada de poder reunirse con el PSM para restablecer el bloque nacionalista".

Si se cierra este acuerdo definitivo se podría consumar en las próximas semanas el cambio global de las mayorías de Gobierno en el Ejecutivo de Baleares y en el de la isla de Mallorca. En el Consell de Menorca la alianza PSOE-PSM-IU es firme y presidirá la institución Joana Barceló, mientras que Pilar Costa estará al frente del gobierno insular de Ibiza y Formentera.

La incertidumbre de las negociaciones hizo que el nombre del candidato que la izquierda proponía para el cargo de nuevo presidente del Parlamento balear no se conociese hasta un minuto antes de iniciar la sesión plenaria. Los cuatro partidos que han unido sus fuerzas para relegar al PP entienden que posteriores nombramientos en otras instituciones pueden modificar la composición de la nueva mesa electa.

Antonio Diéguez, 45 años, abogado, licenciado en letras y profesor, ha sido, en el plano profesional y político, un implacable acusador penal del PP. En el caso de corrupción del caso Calvià logró como acusador particular la primera sentencia condenatoria de los tribunales contra los abusos del partido que ha gobernado Baleares desde 1983.

El nuevo presidente del Parlamento dirigirá las convocatorias institucionales al ritmo que el PSOE y el resto de fuerzas políticas definan en función del avance de unas negociaciones que aún no están cerradas. Diéguez declaró que la "imparcialidad y el equilibrio" serán los principios básicos de su actuación, "en la búsqueda de la máxima libertad y con todas las garantías de respeto" y aventuró "cambios importantes en la voluntad de potenciar la estructura institucional que sostiene la pluralidad geográfica de Baleares".

Prepotencia y arrogancia

Francesc Antich, candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno de Baleares, valoró como "un primer paso significativo muy positivo la elección de una mesa progresista del Parlamento". "El PP de Baleares paga ahora el precio de su prepotencia y arrogancia de los últimos 16 años: Nadie quiere pactar con él, no le creen. No ha consensuado nunca nada". Antich reconoce que todavía "existen diferencias que hay que solventar negociando entre PSOE, IU-Els Verds, PSM y UM más los progresistas de Ibiza y Formentera. Si hay cambios de posturas [en UM y PSM, que discrepan por su protagonismo], se tendrá que hablar de los posibles cambios a introducir en el acuerdo inicial para reforzar el equilibrio insitucional".

El presidenciable de la izquierda afirma que, con las votaciones unánimes de la antigua oposición al PP en el Parlamento, se ha dado "un primer paso para configurar una nueva mayoría; el pacto global no está cerrado pero se ha visualizado una voluntad expresa de modificar las cosas con el protagonismo de todas las fuerzas progresistas".

El PSOE asegura que la política desarrollada por el pacto de progreso en los últimos cuatro años en el Consell de Mallorca, donde han coincidido los mismos aliados actuales que quieren relegar a los populares, "ya ha evidenciado las alternativas claras a lo hecho por el PP: protección del territorio, salario social y 0,7% de ayuda al Tercer Mundo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de julio de 1999

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