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Tribuna:

Bendita estadística

DE PASADACada andaluz acudió durante 1998 a una sesión y media de cine (ya saben, la estadística es una ciencia que se lleva la mar de bien con el esoterismo), según el Anuario de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Una frecuencia inferior a la media estatal. Los españoles, incluidos los andaluces, fueron a dos sesiones y tres cuartos de otra durante ese año. Estas comparaciones estadísticas hacen dudar hasta a los conversos, que suelen ser la gente con las ideas más claras. Pongamos un señor de Mijas. ¿Fue a ver y oír a Penélope Cruz en La niña de tus ojos al completo y plantó a Santiago Segura en mitad de Torrente, el brazo tonto de la ley? Daría el promedio andaluz: sesión y media. O bien, ¿se tragó al completo el duelo entre Jack Nicholson y Helen Hunt en Mejor imposible, la mirada descarnada de Barrio, del director Fernando León, y se largó de Salvar al soldado Ryan, vencidas dos horas de larguísimo metraje? O sea, dos pases y tres cuartos. Si se trocea la estadística, los más cinéfilos viven en Granada. Fueron al cine dos veces y una pizca de otra. La pizca alcanzaría, por ejemplo, a ver el embarque del pasaje en el Titanic o el aterrizaje de los marcianos de El milagro de P. Tinto y la resurrección artística de Luis Ciges. Los menos son los de Huelva, que fueron 0,4 veces el año pasado. ¿Qué verían? ¿A Antonio Banderas hecho unos zorros antes de someterse al aprendizaje y estilización que urde Anthony Hopkins para prolongar su labor justiciera en La máscara del zorro? ¿O a Woody Allen con cara de Keneth, el Otelo, el ex de Emma Thompson? Lo que salva a la estadística es que ayuda a cubrir los agujeros negros, esos abismos que se generan regularmente entre junio y septiembre, entre unas elecciones locales y unas autonómicas y entre una crisis ministerial y otra. Ahora que todos los alcaldes están colocados, que la última boda con efluvios reales (aunque de ex monarcas) ha caído un poco lejos y que Ana Obregón ha amadrinado una ruta aérea entre Madrid y Londres para ayudar a combatir el caos en los cielos (el ministro del ramo Rafael Arias-Salgado, en vez de combatirlo, prefiere evitarlo y viaja en helicóptero), sólo nos queda la estadística, el festival de Benidorm, las fiestas pornobenéficas de Marbella, el bañador de Rappel para este verano y Joe, el amigo gorila. TEREIXA CONSTENLA

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de julio de 1999