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Entrevista:

ANTONIO CAÑA CANTANTE "Lo serio del flamenco es bonito, pero la gente quiere divertirse"

Antonio L. Caña (San Fernando, 1974) iba para futbolista, pero una lesión le corrigió el destino y lo plantó sobre un escenario. Como quien no quiere la cosa, fundó con unos amigos el grupo Maíta Vende Cá (Mi madre es gitana, en caló), hizo rodar los dados y el seis doble salió con forma de disco. Su primera entrega, titulada con el nombre del grupo, llegó a disco de oro con 100.000 copias vendidas. La segunda, No hay luz sin día, acaba de salir y ya va camino de alcanzar esa cifra. La pasada semana lograron reunir en su Isla a 15.000 incondicionales que les coronaron como reyes de un estilo de nuevo cuño, el flamenquito. Pregunta. ¿Hay un antes y un después de ser disco de oro? Respuesta. Sí, hay un ante en el que yo cargaba los instrumentos para tocar en una taberna de Conil, en la que por cierto aún debo dos bafles (risas). Un antes en el que no funcionaban los cables, pero hay que pasar por ahí para valorar las cosas... Y un después en el que te sientes muy a gusto contigo mismo, porque la cosa marcha, y sales al escenario y vez que hay un público que se sabe las canciones. Por lo demás, sigo siendo el mismo. La gente valora más tu trabajo porque hay unas ventas, pero tú sigues siendo tú... P. ¿El flamenquito ha inyectado las dosis de humor que quizás necesitaba el flamenco? R. Lo serio y lo trágico del flamenco es muy bonito, merece todo el respeto. Yo he escuchado toda mi vida a Camarón, pero sé que no voy a cantar como él, ¿para qué me voy a meter en camisa de once varas? Además, vivimos hartos de penas, en un mundo lleno de guerras y de cosas malas... y llega un momento en que hay que tirar las penas al aire. Eso no quita que tengamos temas más comprometidos. Hay que rebujar lo bueno, lo malo y lo regular de la vida. P. Los Chunguitos se reúnen, se reedita a Bambino y es un éxito... ¿vuelve la rumba? R. Yo creo que la gente lo que quiere es divertirse, ya puede ser rumba, jazz, salsa, hasta una soleá. Si vez a más de 10.000 personas divirtiéndose, ellos son los que mandan. Por otra parte, quieren también la autenticidad de esos artistas que has dicho, les caen bien... P. Maíta ha subido muy rápido, ¿les asusta que puedan llegar los malos tiempos? R. Más que miedo, da respeto. Miedo me dan las lagartijas, que veo una y sí pego un salto, y me despego 10.000 metros. Pero con el público no, lo que pienso cuando salgo al escenario y veo a gente que ha pagado su entrada, es: aquí tengo que partirme. Y hay gente que está esperando un disco nuevo, y sabes que no la puedes defraudar. Tanto respeto dan los malos tiempos como los buenos, porque éstos también te pueden tambalear, y volverte otro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de julio de 1999