Crece la presión por una alianza de toda la oposición mexicana

La victoria de la Alianza para el Cambio sobre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones a gobernador del Estado de Nayarit es una lección para la oposición de derecha e izquierda, que sólo unida puede aspirar a ganar las presidenciales del año 2000 y desplazar del poder al PRI, afirma el gobernador de Zacatecas, el perredista Ricardo Monreal, quien mantiene que sería "un error histórico" no entender que ése es el camino.

La sacudida ha llegado al PRI, desde cuyas filas el precandidato Roberto Madrazo dice que "la derrota en Nayarit nos debe señalar que nuestros errores se convierten en aciertos de la oposición", por lo que, sin "temer a una alianza de oposición, tampoco se debe soslayar el asunto". Otro aspirante, Francisco Labastida, le da la vuelta al asunto, al señalar que en Nayarit ganó un expriísta y para ello fue necesario que se unieran casi todos los partidos, y, aun así, lograron un margen de menos de 10.000 votos. El ministro del Interior. Manuel Bartlett, también aspirante priísta, considera que el escenario de Nayarit puede recrearse a nivel nacional: "El PRI podría perder contra sí mismo si no es capaz de organizarse, si no logramos una elección interna equitativa, un buen proceso que nos unifique". Sobre la unidad de la oposición, el gobernador Monreral ha llamado personalmente a Cuauhtémoc Cárdenas, aspirante del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y a Vicente Fox, del Partido Acción Nacional (PAN) a entender que "es más fuerte la voluntad de los ciudadanos por la alternancia política y por construir un régimen distinto que la aspiración estrictamente personal de los precandidatos". Fox, señalado por los sondeos como el gran favorito para las presidenciales del 2000 ha dicho: "Solitos podemos ganar, así lo demuestran las encuestas, pero debemos considerar la posibilidad de una alianza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0007, 07 de julio de 1999.

Lo más visto en...

Top 50