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CARTAS AL DIRECTOR

Señales absurdas

Malcocinado, Badajoz.

¿Qué pasa con los límites de velocidad en las carreteras? Me refiero a esos tramos desiertos, rectos y con buena visibilidad, campo a ambos lados, ni rastro de viviendas, una gasolinera con carriles de aceleración ¡y una limitación de velocidad a 40! Tal es el caso a la entrada de Cantillana (Sevilla). Y lo peor de todo, lo más descarado, es que en dirección contraria no hay tal señal, sino una de 60. Es decir, que quien sale de Cantillana tiene el privilegio de circular a 60 por el mismo tramo por el que quien entra tiene que hacerlo a 40. ¿Será que la circulación en uno de los carriles es más peligrosa que en el otro? ¿O será, más bien, que han puesto la de 40 para poder recaudar impuestos en forma de multas cuando lo crean necesario? Porque ese 40, por supuesto, no lo respeta nadie. Si ponen un radar, como ocurrió el otro día, caen como moscas. He calculado una recaudación de 10 millones en una mañana. No está mal, ¿eh? Después de ver casos como éste, que nadie me venga con el cuento de que las señales sirven para regular el tráfico.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de junio de 1999