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Las tiendas libres de impuestos pierden su última batalla

Aunque los primeros ministros alemán, Gerhard Schröder; británico, Tony Blair, y francés, Lionel Jospin, propugnaron ayer en la cumbre europea de Colonia una prórroga para sus privilegios fiscales, las tiendas libres de impuestos perdieron su última posibilidad de lograrla. "Dinamarca y Holanda nos han batido", afirmó el canciller, puesto que la prórroga requería una decisión unánime.En consecuencia, esas tiendas dejarán de beneficiarse de exenciones fiscales el 1 de julio para las ventas intracomunitarias, ratificándose así la decisión tomada en 1991. No es que vayan a desaparecer, sino que ganarán menos. Sólo podrán seguir vendiendo sin impuestos a personas que viajen a algún país ajeno a la UE.

Fue Jospin quien abrió el fuego en el Consejo Europeo. Aludió a las protestas laborales y a los temores por el empleo. Le apoyó Blair, quien pidió una prórroga corta, y fue secundado por Schröder. El danés Poul-Nyrup Rasmussen replicó que la petición ya había sido desechada varias veces por los ministros de Economía en el Ecofin y que la decisión fue tomada hace nueve años.

"¿Ni siquiera una prórroga hasta octubre?", mendigó Blair. El secretario del Consejo aseguró que era técnicamente imposible, y alegó que una decisión en este sentido provocaría recursos judiciales por parte del sector comercial sometido a impuestos. El holandés Wim Kok se sumó a su colega danés, aseverando que se trataba de "una cuestión de principios".

Pérdidas de empleo

La confederación de las tiendas privilegiadas auguró una pérdida de 50.000 de sus 140.000 empleos, aunque Bruselas redujo el cálculo en un estudio a algunos centenares. El perjuicio a los clientes, según el documento que elaboró la Comisión, es mínimo, porque gran parte de la exención fiscal la engullen los dueños de las tiendas con márgenes "más elevados" que los normales, de forma que "la ventaja de precios" para el consumidor "es escasa, o nula", según las encuestas. "Los precios de productos exonerados de impuestos son muchas veces superiores a los fijados por los detallistas normales", concluía. En cambio, los perjuicios de mantener las exenciones son notables, alegaba, y destacaba unas pérdidas de ingresos fiscales anuales para los Quince de 2.000 millones de euros (332.000 millones de pesetas). Además, mantener los privilegios entraría en contradicción con la desaparición de las nociones de importación y exportación dentro del Mercado Interior. Y las ventajas fiscales en aviones, aeropuertos y transbordadores discriminaría a otros transportes como el ferroviario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de junio de 1999