Zaplana impone en el PP un enfriamento del debate para no despertar al electorado socialista

Con la idea fija de que crispar el debate político hasta el punto de entrar en el terreno de la descalificación personal puede resultar negativo para sus intereses electorales, el aspirante a la presidencia de la Generalitat por el PP, Eduardo Zaplana, emplazó ayer a los cargos orgánicos del partido, candidatos y equipo de campaña a "enfriar" el tono y ser "impecables" en los mítines. "Campaña suave" es la nueva consigna, después de que algunos de sus delfines endurecieran el debate las jornadas anteriores y llegaran a reclamar al candidato socialista, Antoni Asunción, explicaciones sobre sus negocios.

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No ha gustado del todo a Zaplana que el portavoz del Grupo Popular en el Senado y secretario de Política Autonómica del PP, Esteban González, se destapara el martes con una velada amenaza a Antonio Asunción, al que emplazó para que aclare sus negocios en España y en el extranjero. El candidato del PP calificó ayer de "innecesaria" esa denuncia en estos momentos. "No me aporta nada hablar de la vida de ese señor [Asunción], ignoro esa información y no tengo nada que decir al respecto", señaló, para añadir: "No cambiaré mi línea de actuación". La estrategia dictada consiste en imponer la prudencia para evitar que el electorado de izquierda despierte. El PP mantiene que un ataque feroz y en clave personal contra Asunción puede motivar a un sector importante de la población, que haría suya de nuevo la idea de ejercer el voto útil para frenar el avance conservador. De hecho, hasta ahora los discursos del candidato han resultado atípicos, cuando no tediosos, ante las escasas referencias al resto de opciones, a las que dedica pequeños apuntes poco incisivos. Los candidatos del PP tienen licencia, eso sí, para utilizar la ironía en los actos públicos, pero en pequeñas dosis, sin levantar tensiones. Lo estrictamente necesario para animar mítines. Para Zaplana, la estrategia resulta "acertada", y de ahí que haya impuesto el enfriamiento del debate al menos hasta superar el ecuador de la campaña. Ni siquiera el anuncio lanzado por el PSPV de dedicar sus espacios televisivos a emitir vídeos sobre escándalos que afectan a cargos públicos del PP motiva a Zaplana. "Es producto de su impotencia y la manifiesta imposibilidad de argumentar ideas constructivas", señaló ayer el candidato. "Si lo que pretenden es involucrarme en un discurso pueril y barriobajero, el de la descalificación y el insulto, no me van a encontrar", matizó. Es en estos casos cuando el candidato del PP se enfunda el traje institucional y pide a sus adversarios que no dirijan sus campañas por esos derroteros, "porque esta Comunidad no se merece eso y quiere oír planteamientos de futuro". El debate de la corrupción no se abre camino en estos primeros días de campaña. A lo más que llega Zaplana, para complacer a su auditorio que por lo general le pide dureza en sus intervenciones, es a remarcar que "los casos de corrupción que todavía salen corresponden a sus amigos", referiéndose a Asunción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de junio de 1999.

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