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GENTE

FELIPE PARA FELIPÍN

El príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, apadrinó hace ocho años a un bebé nacido en una pequeña aldea de las estribaciones del macizo oriental de los Picos de Europa. El ahijado del príncipe (bautizado en 1991 con el nombre de Felipe en honor de su padrino) era el primer niño que nacía en San Esteban de Cuñaba, en el municipio asturiano de Peñamellera Baja, después de que el caserío, encaramado sobre el desfiladero de La Hermida, en el límite de Asturias con Cantabria, y al que se llega por una empinadísima carretera de curvas y contracurvas, al cabo de seis kilómetros de ascensión, hubiera permanecido deshabitado durante varias décadas. El sábado, el pequeño Felipe López Sánchez recibió la primera comunión en un acto familiar. El padrino no asistió, pero el acto no pasó inadvertido en el palacio de la Zarzuela. El heredero de la Corona envió a su ahijado cuatro regalos: una carta, una fotografía dedicada de la primera comunión del Príncipe y dos relojes. La ceremonia se celebró en la ermita del Santucu, y a la celebración asistieron tres representantes de la Fundación Príncipe de Asturias, que, junto al Gobierno del Principado, concedió en 1990 a este pequeño núcleo de los Picos de Europa el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias como reconocimiento de las tareas comunales desarrolladas por sus pobladores y a su abnegada y solidaria contribución a la recuperación de la cultura popular, la etnografía y la fauna del entorno.-

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