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Educar en voz baja

"La modernidad es incluyente, nunca excluyente". La imagen a la que recurrió el escritor Carlos Fuentes para explicar la marginación de los indígenas mexicanos que se reveló con fuerza durante el alzamiento zapatista trasciende, sobre manera, el ámbito de lo político y permea a muchas otras esferas sociales, entre las cuales se encuentra el actual debate sobre la educación que viene. En esa dirección caminan las tesis pedagógicas más renovadoras y, en particular, las que están contenidas en el proyecto de transformación del Instituto Valenciano de Audiofonología (IVAF) en el primer Centro de Integración para Cordos de la Comunidad Valenciana, que nacerá en septiembre en la sede misma del IVAF. El proyecto nace con la vocación de integrar a niños sordos y oyentes gracias a un sistema bimodal de aprendizaje, resume el director del centro, Juan Canet. Está diseñado para albergar 170 plazas escolares distribuidas en 14 unidades: 6 de ellas para los dos ciclos de Infantil y Primaria; dos unidades para atender a los niños plurideficientes y cuatro para educación especial de sordos; al tiempo que continuará con los cursos de FP y los Programas de Garantía Social, dirigidos a jóvenes que no están en la enseñanza reglada y con una clara orientación hacia la inserción laboral, señala José Pla, responsable del Equipo de Seguimiento Laboral de los programas de formación. El centro atiende también a aquellos adultos que debido a un accidente o un traumatismo han perdido su capacidad auditiva y quieren mejorar su sistema de comunicación. Atención garantizada Con todo, y pese a que el proyecto se ha venido gestando y diseñando desde hace seis años, no ha estado exento de cierta polémica o, cuando menos, de la preocupación lógica de parte de aquellos padres que temen que sus tienen hijos con problemas auditivos -que están escolarizados en el sistema educativo normal y son atendidos de manera personalizada por logopedas del IVAF- dejen de recibir esta atención, ya que con la transformación estos profesionales se dedicarán por completo al nuevo centro. Decenas de cartas a este periódico reflejan "la preocupación" de un grupo de padres a perder esta atención. Sin embargo, desde la Consejería de Educación y desde la responsable del área de Educación del PP, María Ángeles Crespo, se asegura que el problema está previsto y resuelto. "Ningún niño se va a quedar sin atención. Es más, el proyecto", precisa Crespo, "ha sido diseñado y aprobado con el consenso de todos los agentes políticos, sociales y de los padres, a través del APA del centro". La directora-gerente, Julia Hernandis, añade que se trabaja en dos direcciones para garantizar la atención. Por un lado, "se está ultimando un estudio pormenorizado de los alumnos que están siendo atendidos fuera del centro" y, por otro, "se trabaja en el diseño de programas de formación de logopedas para que los profesionales que sustituyan a los del IVAF tengan el mismo nivel profesional". Para Antonio Villalba, psicopedagogo del IVAF, "las nuevas tendencias caminan hacia la integración completa". En la práctica, precisa, se trata de "un modelo de colegio abierto de oyentes, con especialistas orientados a atender las necesidades específicas de los niños sordos, que busca acabar con el aislamiento que padecen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1999