Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El patronato estudia la erosión de una colina para evitar daños a la Alhambra

El Tajo de San Pedro, un cortado de 50 metros de altura en la ladera norte del cerro sobre el que se asienta la Alhambra preocupa a sus conservadores. La humedad, debida posiblemente a filtraciones en fuentes y aljibes del monumento, causa una erosión de dos centímetros al año en la tierra arcillosa del tajo. Aunque no existe riesgo a medio plazo para la estructura de las murallas, el Patronato de la Alhambra ha encargado al CSIC un estudio previo a las obras de consolidación del talud.

El director del Patronato, Mateo Revilla, explicó ayer que el objetivo de la investigación es determinar el origen de las filtraciones y humedades que afectan al tajo. Según Revilla, existen indicios de que el agua que provoca el desplome del terreno puede provenir de las conducciones subterráneas del monumento, deterioradas por el paso del tiempo. Sin embargo, los conservadores de la Alhambra no descartan otras posibilidades. "La erosión podría tener también su origen en el agua de lluvia o en la que existe oculta en el subsuelo", advirtieron. El gran corte vertical de la colina, que puede observarse desde la Carrera del Darro a la altura de la Iglesia de San Pedro, ha sido comido por el agua 10 metros en los últimos cuatrocientos años. La erosión continúa a ritmo lento y no amenaza la estructura del monumento a medio plazo. Aunque, como aclara Revilla, "la labor del Patronato es conservar la Alhambra durante muchos siglos y actuar contra las amenazas". Para determinar el origen de las filtraciones, los técnicos del CSIC contaminarán el agua de fuentes y aljibes con isótopos naturales inocuos de oxígeno e hidrógeno. Una técnica barata que permitirá seguir la pista al agua y comprobar si es la causante de los recalos. El proceso de identificación puede durar de pocos meses a dos años. Tras conocer la procedencia del agua, el Patronato creará una comisión de expertos para decidir las posibles soluciones al problema. "El objetivo es que tengan el menor impacto ambiental y visual posible", señaló Revilla. Las actuaciones irán encaminadas a eliminar las fugas y a drenar y reconducir el agua con canales horadados en la colina de la Sabika. Las mayores dificultades aparecerán a la hora de frenar el deterioro del tajo. Requerirá un muro de contención que deberá cubrirse con vegetación para evitar el impacto visual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1999

Más información

  • El Tajo de San Pedro se derrumba dos centímetros cada año