PNV y EA intentan que los socialistas negocien un marco de pactos múltiples que incluya a Navarra

El PNV y EA dejaron ayer la puerta abierta a llegar a acuerdos tras las elecciones locales de junio con otras fuerzas diferentes a los firmantes de Lizarra. El portavoz peneuvista, Joseba Egibar, declaró que la estrategia se decidirá "a pie de tierra" con los resultados en la mano y con una perspectiva "nacional" que incluya al País Vasco y Navarra. El líder de EA, Carlos Garaikoetxea, aludió a esa posibilidad en los lugares "en que sea necesario". PNV y EA necesitan a los socialistas en Navarra y en en las instituciones alavesas. Pero el PSE rechaza de plano ese planteamiento.

Tanto el PNV como EA recalcan que las bases de cualquier acuerdo pasan por aceptar los cimientos de su pacto de Gobierno y que lo "coherente" sería mantener el esquema de los partidos que finalmente lo apoyen, incluida EH. Descartan el criterio de oportunidad política para pactar en cada lugar con quien sea preciso para mantener el poder, pero ambos aceptan que el acuerdo debe incluir a Navarra, donde necesitan a los socialistas, y barajan la posibilidad de que ese apoyo en la comunidad vecina pueda tener continuidad, fundamentalmente en Álava, donde el nacionalismo tendría mayores problemas para garantizar el control del Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación Foral. Fuentes de la ejecutiva socialista descartaron ayer rotundamente la posibilidad de aceptar un marco negociador de ese tipo, y aseguraron contundentes que "el PSE no va a cubrir las necesidades puntuales del PNV en ningún territorio". Egibar quiso dejar claro, como había hecho la víspera el presidente peneuvista, Xabier Arzalluz, que su partido diseñará su estrategia de pactos a partir del 14 de junio. Advirtió además de que las "bases y principios" que guiaron la constitución del Gobierno vasco "van a estar presentes" en la estrategia de negociación nacionalista, pero dentro de una reflexión más amplia a la que harán frente con una "perspectiva nacional" que incluya a Navarra. Garaikoetxea justificó esa apertura hacia otras fórmulas en aquellos casos en que "se necesiten combinaciones de gobierno más amplias. Entonces habrá que hacerlas porque además, haciendo de la necesidad virtud, resultará muy saludable". En este sentido, el líder de EA sugirió un posible marco en el que, si EH se desmarca de forma nítida de la violencia, pueda incluirse también al PSE en hipotéticas alianzas. A su juicio, la coherencia política exige "hacer lo mismo en todas partes", aunque constató que "la necesidad quizá obligue a ampliar el acuerdo", subrayó. El escollo televisivo Mientras, el pacto de legislatura de las tres formaciones nacionalistas (PNV, EA y EH) se ha encontrado con un escollo notable en la elección del director de EITB. El pleno del Parlamento que iba a designar al sustituto de Iñaki Zarraoa, previsto inicialmente para el próximo día 7, se ha aplazado sin fecha ante la falta de acuerdo con Euskal Herritarrok para que vote a favor del candidato peneuvista, Andoni Ortuzar. A pesar de que el PNV ha diseñado un plan de formación para que en seis meses Ortuzar tenga un nivel aceptable de euskera, el portavoz de Euskal Herritarrok, Arnaldo Otegi, fue ayer contundente al asegurar que el conocimiento de este idioma por el nuevo director del Ente público es un "principio" para EH. "Y los principios son innegociables", subrayó en los pasillos del Parlamento. Socialistas y populares ya han anunciado que no votarán a favor de Andoni Ortuzar, aunque están dispuestos a darle un margen de confianza si finalmente sale elegido. Los tres partidos nacionalistas siguen atascados en el preámbulo del acuerdo de apoyo parlamentario al Ejecutivo de Juan José Ibarretxe. Ayer se esforzaron en quitar importancia a un "retraso" que fue reconocido públicamente tanto por Egibar como por Otegi. El portavoz de EH consideró posible que la firma oficial no se produzca hasta después de las elecciones de junio. Fuentes citadas por la agencia Vasco Press aseguraron ayer que la rúbrica del acuerdo se ha pospuesto sin fecha. Otegi reconoció de manera implícita la situación de bloqueo por la que atraviesan las negociaciones entre las tres fuerzas nacionalistas y el contexto de declaraciones de algunos miembros del PNV, abriendo la puerta a otro tipo de pactos políticos en Álava. Egibar asumió "un cierto error de apreciación en el tiempo necesario para rematar el acuerdo", aunque a renglón seguido se ratificó en su empeño por "invertir las horas que sean necesarias en cerrar" el acuerdo y las calificó como una inversión de tiempo por la paz.

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