EXCURSIONES

SIERRA MÁGINA La senda del agua

Una continuidad de cascadas en escalera termina en un lago muy práctico en los meses de duro verano, cuando los visitantes introducen las botellas de vidrio para enfriar el líquido para la hora de comer. Es la Fuenmayor, una de las fuentes que jalonan el Parque Natural de Sierra Mágina en Jaén. Siempre que no se escoja para la visita un día festivo, en la Fuenmayor se puede disfrutar de un paseo tranquilo entre unos cerezos que se encuentran en flor este mes. Flores blancas que se reparten entre estrechos caminos por los que se puede hacer una ruta a pie de ocho kilómetros, que carece de otra dificultad más allá de la larga caminata. Incluso puede hacerse con una bicicleta de montaña que reduce considerablemente las tres horas que se necesitan invertir andando. La ruta está señalizada por la Agencia del Medio Ambiente, desde el inicio, a unos siete kilómetros de la localidad de Torres, el término municipal al que pertenece la Fuenmayor. Es recomendable incluir entre el equipaje de paseo unos prismáticos con los que poder observar el cielo, porque es fácil apreciar en él las siluetas del águila real, mirlos, pinzones o pardillos. En el camino, que es circular, se aprecian, además de los hermosos cerezos en flor, los pinos, las encinas y, como no, el olivo. Área recreativa Para perderse por esta zona del parque natural no hace falta seguir una ruta guiada. A ambos lados de la carretera que sale de Torres para la Fuenmayor surgen caminos que desembocan en alguna de las numerosas viviendas que se están construyendo en una zona de moda para segunda residencia. Aparcar el coche y adentrarse por cualquiera de ellos da paso a senderos entre los que es fácil encontrar arroyos, oir correr agua y disfrutar de una zona de descanso. La Fuenmayor cuenta con un área recreativa de uso público pensada para los que quieren estar en contacto con la naturaleza todo el día. A partir de junio comenzará la construcción de un campamento juvenil, que permitirá la instalación controlada de tiendas de campaña en un paraje próximo conocido como Hondacabra. Las faldas del Almadén, un pico que supera los 2.000 metros, guardan el nacimiento de agua de la Fuenmayor, que ha mermado considerablemente en los últimos años. De ahí se abastece la población de Torres y se dedica una parte al cultivo, cada vez más extenso sobre todo por la explotación económica de los cerezos. Pero no es ésta la única fuente del lugar, que se completa con la de Nava, Bítar o la cascada del Zurreón. Los amantes del turismo rural pueden pasear por las empinadas cuestas de Torres, un pueblo que no llega a los 2.000 habitantes y cuyo origen se remonta a la época de los visigodos. Lo levantaron sobre el cerro de La Vieja, a casi 1.000 metros de altitud. Desde algunos bares se disfrutan vistas incomparables de los numerosos montes que rodean la localidad, como Aznaitín, Morrón o La Dehesa. Antonio Pérez, de Mancha Real, ha recopilado una detallada y personal visión de Mágina que se puede consultar en Internet y en la que recomienda encarecidamente contemplar el pico del Almadén nevado a través de la cristalera del bar El Plátano.Para recorrer el pueblo es necesario coger aire y tomar fuerza. Las pendientes, que en ocasiones superan los 40 grados, pueden hacer necesaria más de una parada en el camino, aunque acaba siendo una excusa estupenda para poder apreciar el paisaje que se divisa en dirección a la iglesia. Las calles guardan el regusto de pueblo blanco lleno ahora de macetas con geranios. Datos de interés Para llegar a Torres, a 31 kilómetros de Jaén, se toma la carretera en dirección a Ubeda y luego el desvío hacia Mancha Real. Allí se toma la vía JV-3242 hasta Torres. A siete kilómetros está la Fuenmayor. Información: Centro de Recepción de Visitantes del parque natural. Tfo. 953 78 76 56.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de abril de 1999.