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GUERRA EN YUGOSLAVIA La próxima fase

La OTAN estudia ya una intervención terrestre

Los aliados se proponen reevaluar un proyecto de operación que requería 200.000 hombres

La campaña aliada contra Yugoslavia alcanzó ayer un punto crítico al empezar a hablarse abiertamente en distintas capitales de la inevitabilidad de una intervención terrestre en Kosovo, tanto si Slobodan Milosevic lo acepta como si responde con sus soldados a la invasión. Washington manifestó su disposición a revisar un antiguo estudio sobre el envío de tropas a la provincia serbia que evaluaba en 200.000 el número de efectivos necesarios para tal operación. La revisión debería ser encargada por el secretario general de la OTAN, Javier Solana, quien ayer insistió en la necesidad de seguir bombardeando Yugoslavia porque "la intervención aliada [por tierra] es imposible sin mermar antes la capacidad del Ejército serbio".

El primer ministro británico, Tony Blair, iba a cenar anoche con el presidente de EEUU, Bill Clinton, y como asunto urgente ambos tenían sobre la mesa qué hacer en Kosovo. Durante el día se estuvo produciendo un constante flujo de manifestaciones que apuntaban hacia la inevitabilidad de una intervención terrestre aliada en la provincia serbia, una vez sea suficientemente degradado el potencial del Ejército de Milosevic. El Gobierno británico fue de los primeros en manifestar que los soldados de la OTAN "entrarán en Kosovo una vez que concluyan los bombardeos". Ni Blair ni su ministro de Defensa, George Robertson, especularon con fechas. Robertson, puso de relieve la "decisión" de Londres de procurar el despliegue de "una fuerza militar internacional, cuando la campaña aérea haya cumplido su trabajo, para asegurar el retorno a casa de los refugiados" albanokosovares.

De los bombardeos se pasará a la invasión por tierra porque, como aseguró ayer Blair en la Cámara de los Comunes, "Milosevic no puede tener un veto sobre los planes de la OTAN". Por ello, el primer ministro defenderá en la cumbre de la Alianza Atlántica de este fin de semana en Washington la entrada de tropas en Yugoslavia en un contexto semipermisivo: se supone que tras la intensa campaña aérea, las fuerzas militares y policiales de Milosevic pondrán escasa resistencia. "Las dificultades de una invasión de tropas de tierra contra una resistencia serbia organizada y sin degradar son formidables", subrayó Blair. Y, ante la insistencia de los parlamentarios por conocer si ha llegado el momento, el primer ministro señaló: "Estamos considerando todas las opciones". "Todos sabemos", continuó, "que la acción de la OTAN es la única posibilidad que hay para que los refugiados regresen a sus hogares. Sin el éxito de la OTAN no hay esperanza".

Apoyo español

El ministro español de Defensa, Eduardo Serra, reconoció ayer en el pleno del Congreso de los Diputados que si la OTAN decide un ataque terrestre, España lo apoyará como "considere oportuno", informa . Serra también subrayó que es mejor esperar a que la operación aérea se desarrolle sin "perturbarla". Del mismo modo se manifestó ayer el primer ministro canadiense, Jean Chrétien: si la OTAN le pide tropas terrestres, su país no será "de los que no forme parte del equipo". "Una intervención terrestre que garantice el regreso de los kosovares es imposible hasta que no esté más mermada la capacidad militar de Serbia", declaró Solana en Bruselas a CNN+. De momento, ayer llegaron a Albania al menos seis helicópteros Apache que, a juicio de los analistas militares, suponen el primer paso para una eventual intervención terrestre.

En opinión del secretario general aliado, Rusia se está aproximando a la postura de la Unión Europea, la Alianza y Naciones Unidas, "que han puesto de manifiesto los puntos fundamentales para resolver este conflicto". "Mi deseo y el de todos", añadió, "es que haya una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que Milosevic quede definitivamente aislado".

Solana está convencido de que "es necesario debilitar a Milosevic para que acepte los objetivos de la comunidad internacional, que son razonables e imprescindibles para que la situación cambie totalmente de signo". Y agregó: "No sé dónde va a acabar Milosevic, pero sí sé dónde van a acabar los deportados kosovares: en Kosovo, con una vida y un futuro por delante".

Para garantizar ese retorno, los aliados están dispuestos a revisar un estudio que hicieron en el último trimestre de 1998 sobre los recursos necesarios para realizar una campaña terrestre en Kosovo. Entonces se calculaba que serían necesarios 200.000 hombres de diferentes países aliados para intervenir en Serbia y sólo 70.000 si se pensaba sólo en Kososvo, como recordó ayer el secretario de Defensa de EEUU, William Cohen, ante un comité del Congreso. "Si el secretario general de la OTAN y el alto mando militar creen que es prudente actualizar ese análisis debido al cambio de circunstancias sobre el terreno, Estados Unidos lo apoyaría", adelantó Joe Lockhart, secretario de prensa de la Casa Blanca.

La línea oficial vigente, ratificada el martes por la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright ante el mismo comité del Congreso, es que la guerra se va a ganar desde el aire. No obstante, un asesor de Clinton ha calculado que una operación por tierra preparada para hacer frente a la resistencia de Milosevic requeriría no menos de 300.000 hombres. La Alianza es consciente de que tendrá que enfrentarse a un Ejército estratégicamente preparado desde los tiempos de Tito para librar una guerra de guerrillas contra una potencia enormemente superior (en su día la Unión Soviética) y que tal campaña permitiría a Milosevic plantear la lucha contra los aliados como una reedición de la batalla de los partisanos contra la Alemania nazi.

El presidente francés, Jacques Chirac, se dirigió anoche a la nación para exponer su punto de vista. Chirac no habló de una intervención terrestre, pero anunció que en la cumbre aliada va a pedir una intensificación de los ataques militares contra el régimen de Belgrado, informa José Luis Barbería. Francia es un tradicional aliado de Serbia -y como tal la ven los serbios, dolidos por el alineamiento de París con quienes bombardean su país-, pero el cuadro que ayer pintó Chirac fue dramático: "Matanzas, violaciones, saqueos, pueblos incendiados, familias separadas arrojadas a las carreteras. Eso es lo que hacen las autoridades serbias. Con eso es con lo que hay que terminar, intensificando los ataques".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de abril de 1999