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ARTELOS FOTOMONTAJES Y EL TRASVESTISMO CARACTERIZAN LA EXPOSICIÓN

El IVAM indaga en los límites de la sexualidad a través de la obra fetichista de Pierre Molinier

Pierre Molinier (1900-1976) fue un artista raro que hizo de la sexualidad y de la relación con su cuerpo el centro de una obra que escapa de clasificaciones. Intentó borrar los límites de la sexualidad desde una aproximación heterodoxa en la que el trasvestismo y el fetichismo fueron el vehículo de expresión de su voluntad transgresora y de su propia vida, que convirtió en el núcleo de su creación artística. El IVAM inauguró ayer la más amplia exposición realizada sobre Molinier, conocido sobre todo por sus fotomontajes y que en los últimos años es objeto de redescubrimiento.

De hecho, la mayor parte de las 100 obras de que consta la muestra son fotomontajes y fotografías, pero también están presentes sus pinturas, dibujos, y grabados; un cortometraje y objetos eróticos de diversa índole (desde un zapato a un maniquí) del universo de Molinier, que se suicidó de un disparo en Burdeos, ciudad en la que se recluyó al final de su vida. Un cartel advierte a la entrada de la sala del museo que la muestra no está recomendada para menores. En las imágenes abundan la figura trasvestida de Molinier desplegando una amplia gama de accesorios fetichistas y dando rienda suelta a un imaginario erótico con predominio del onanismo y de las prácticas más heterodoxas. Pero fue la "fascinación por las mujeres y sobre todo por el lesbianismo" una de las características del artista francés, según relató ayer el comisario de la muestra Juan Vicente Aliaga, quien elogió al IVAM por acoger la exposición, en una época en que aún hay "mentes extreñidas". Aliaga destacó también el inconformismo de Molinier con su cuerpo, el desdoblamiento de su personlidad y la búsqueda del goce sexual como elementos constitutivos de su obra. Una obra que nunca tuvo una gran aceptación y que en la actualidad es objeto de reestudio debido, quizá, a que ya hace más de "20 años" que murió, según apuntó Francoise Molinier, hija del artista, quien destacó el óleo Le comtesse Midralgar, de la colección de André Breton, de la obra de su padre. Francoise Molinier calificó de "pequeña joya" el catálogo editado por el IVAM. El director del museo, Juan Manuel Bonet, señaló algunos hechos surrealistas de Molinier y el interés que en un momento demostró Breton por su trabajo, y recordó la correspondencia que mantuvo con Luis García Berlanga, que fue el origen del libro erótico de Vicente Muñoz Puelles La curvatura del empeine.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de abril de 1999