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México tilda de caótico y patético el concierto de Julio Iglesias

La actuación de Julio Iglesias el pasado sábado en el Auditorio Nacional de México, amparado por la Generalitat valenciana dentro de la misión comercial que se ha celebrado estos días, no ha satisfecho las ansias del público mexicano tras diez años sin escuchar en directo al cantante. Julio Iglesias ha recibido duras críticas de los principales medios de comunicación de México que lo han calificado de "patético" y "caótico" entre otros adejetivos de idéntico calibre. Los principales periódicos de la capital mexicana recogieron los fallos del cantante durante su interpretación. Entre algunos de los errores detectados por el crítico del diario Reforma [el principal periódico del país], están "repetir melodías, tararear otras, incluso, como el mismo cantante español reconoció, olvidar la letra". Por su parte, el redactor de La Jornada [segundo en tirada] enviado al evento, calificó el concierto de "caótico" e hizo referencia al "patético forcejeo entre un hombre cuya garganta arroja a diestra y siniestra latigazos de voz rancia y su enorme ego que le impide darse cuenta del ridículo". El tono general de los comentarios periodísticos es el "decepcionante sabor de boca", como lo califica el rotativo Novedades. No todos los periódicos han sido tan duros. Excelsior calificó el concierto de "apoteósico triunfo" y se refiere a los incesantes aplausos. Y es que Julio Iglesias caló fundamentalmente en el público que, a pesar de todos los defectos, recibió con júbilo al cantante, tras diez años de ausencia de ese país. El concierto era el último que el cantante -de origen gallego y que inició su carrera en el Festival de Benidorm- tenía firmado con la Comunida Valenciana, y por los que ha cobrado una gran cantidad económica. A pesar de que en un principio estaba previsto un recital más, el consejero de Industria, Diego Such, ha dado por finalizado un acuerdo que aspira a renovar. El concierto del sábado -que dejó tan mal sabor de boca entre los críticos- tiene como positivo que el importe de las entradas que pagaron los 10.000 espectadores se destinará a la Fundación México Unido, dedicada a niños discapacitados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de abril de 1999