Después de Berlín

(...) Los temas que enfrentan a Europa tienen que ver con la cuestión de su construcción y merecen más atención de la que se les puede prestar en dos días de cumbre. Estos incluyen no sólo el presupuesto y la política agrícola, (...) sino también el problema de la Comisión Europea, cuyos miembros se han visto obligados a dimitir (...) una semana antes de la cumbre de Berlín. Y cuando nos hacemos esta pregunta, "¿Qué tipo de Comisión queremos?", simultáneamente nos preguntamos: "¿Qué tipo de Europa queremos?". Las bombas sobre Kosovo también agudizan la cuestión, ya que la Unión Europea, una vez lanzada su moneda común, necesita forjar una política exterior y de seguridad común. Un problema con la UE como conjunto es que lo que sirve para seis o nueve miembros ya no es adecuado para un club de 15 (...). El Consejo de Ministros es citado frecuentemente como caso típico de este problema. (...) Antes de embarcarse en proyectos como la unión militar y de defensa, el principal objetivo de la UE debería ser la integración de nuevos miembros de Europa del Este. Esto significará más gobierno por mayoría de voto en el Consejo, y en consecuencia, más transgresiones respecto a la soberanía nacional. Pero los Gobiernos nacionales aún tendrán un gran papel que jugar en los asuntos de la UE, pues los políticos nacionales tienen que admitir que, para la mayoría de ellos, sus funciones comunitarias van a ser más importantes que las disminuidas funciones en sus respectivos países.28 de marzo

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de marzo de 1999.

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