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Un informe del Bazar España obvió el efecto de la lluvia y el viento en el muro

El informe sobre la calidad del muro del Bazar España, el que segó la vida de cinco personas el 31 de diciembre en Sevilla, fue elaborado en un laboratorio con muestras tomadas siete días después de la tragedia y sin tener en cuenta el efecto de la lluvia y el viento sobre los materiales. El autor del trabajo, el técnico de la empresa Vorsevi Jorge Polo Velasco, subrayó ayer en el juzgado que investiga el caso que el muro estaba en las mismas condiciones que el resto de paredes levantadas en las mismas fechas.

El arquitecto técnico, que declaró durante dos horas en el Juzgado de Instrucción número ocho de Sevilla, pertenece a la empresa Vorsevi SA, una firma de ingeniería vinculada familiarmente a Alejandro Rojas-Marcos, primer teniente de alcalde y vicepresidente de la Gerencia de Urbanismo de Sevilla. Su informe fue elaborado a petición del arquitecto Luis Recuenco -autor del proyecto de demolición del Bazar España- pero fue incluido en las diligencias por parte de Inmobiliaria Osuna, copropietaria del solar con el Ayuntamiento de Sevilla. El declarante aseguró que el 7 de enero recogió "aleatoriamente" tres muestras de ladrillos del muro derrumbado. Con ellas intentó determinar "la resistencia a compresión de la fábrica de ladrillo". El resultado de su estudio fue el informe Ensayos de probetas de fábrica de ladrillos. El ladrillo de la fachada del Bazar España era macizo, de mortero de cal y sílice, con unas dimensiones de 28 centímetros de soga (largo), 13 de tizón (ancho) y cinco centímetros de grosor, similar al de las construcciones habituales de la época. El autor del informe, que insistió en que no tiene la categoría de perito, dijo que las pruebas de laboratorio "se efectuaron en seco, sin tener en cuenta la humedad, la lluvia y el viento", según el letrado Emilio Moreno de Llamas, representante de los heredero de la fallecida Irene Moreno, de 22 años. No obstante, indicó que el ladrillo se encontraba bastante húmedo. Moreno de Llamas subrayó que el arquitecto técnico no tuvo en cuenta en su trabajo "las circunstancias del muro, como su altura de siete metros, la carencia de arriostramiento [apuntalamiento] y soportes ni el viento del 31 de diciembre". "El viento sopló en toda la ciudad y sólo hubo un muro de cerramiento que se cayó", dijo este letrado. A su entender, la misión del muro no era de cerramiento, aunque se mantuvo como tal "por tacañería, por no gastarse dos millones de pesetas". La pared, de hecho, tenía más de siete metros de altura, cuando el Plan General de Ordenación Urbana dice que los muros de cerramiento no pueden superar los 2,5 metros y que deben estar apuntalados. Los abogados de las cinco víctimas han acordado encargar un estudio pericial alternativo a José Orad Aragón, ingeniero de Caminos y catedrático de Cimentación en la Escuela de Arquitectura de Sevilla, para que elabore otro dictamen sobre las causas del derrumbe. Dos de los abogados de la acusación particular, además,han solicitado al juez José Herrera que tome declaración como imputados al arquitecto Luis Recuenco, autor del proyecto de demolición, y a los dos funcionarios municipales que autorizaron los planes de derribo interno del solar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de marzo de 1999

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