FÚTBOL 26ª jornada de Liga

La inspiración de Revivo decidió

El Celta gana a domicilio al Zaragoza, que desperdició un penalti

Veinte minutos de inspiración de Revivo fueron suficientes para que el Celta se alzara con un triunfo que nunca había conseguido en La Romareda. Fue en los compases iniciales del encuentro, cuando el cuadro vigués jugó como es habitual. Sin embargo, el conservadurismo del segundo periodo le causó demasiados problemas ante un Zaragoza presionante, que insistió y lo encerró en su área.El ritmo del encuentro fue vertiginoso desde sus inicios, con ambos equipos volcados hacia la portería contraria. Víctor Fernández, lejos de todos los pronósticos, se olvidó del partido europeo del martes y mantuvo a toda su artillería en el once inicial. Rojo también apostó por jugarle de igual a igual al Celta y cubrió las bajas de Acuña y Kily con un equipo muy ofensivo, en el que tuvieron entrada Gustavo López, Jamelli y Milosevic.

Zaragoza 0 - Celta 1

Zaragoza: Mondragón; Pablo, Aguado, Paco, Sundgren; Marcos Vales, Aragón, José Ignacio (Garitano, m.46), Gustavo López; Jamelli (Wooter, m.54) y Milosevic.Celta: Dutruel; Michel Salgado, Djorovic, Cáceres, Tomás; Vales, Makelele; Karpin (Eggen, m.61), Mostovoi, Revivo (Sánchez, m.82); y Gudelj (Penev, m.54). Goles: 0-1. M. 20. Revivo, en lanzamiento directo de falta. Árbitro: Esquinas. Expulsó a Penev (m.74). Amarilla a Djorovic, Mostovoi, Dutruel y Tetxu Rojo, técnico del Zaragoza. 25.000 espectadores en La Romareda. Aragón desperdició un penalti (m. 7)

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El balón fue de área a área sin que apenas se entretuviera en el medio campo. El Zaragoza utilizó largos desplazamientos perpendiculares de Aragón y Marcos Vales para progresar. Y recurría a las entradas individuales de Gustavo López cuando el ataque era estático. El Celta tenía a Revivo como referencia, que soportaba todo el juego ofensivo gallego.

A los seis minutos, Esquinas sancionó con penalti una caída de Jamelli. Dutruel aguantó el lanzamiento de Aragón, raso y al centro, y lo despejó. La locura ofensiva se mantuvo, y el Celta puso a prueba a Mondragón por dos veces. Hasta que en el minuto 20 Revivo aprovechó un error de la barrera zaragocista en un lanzamiento de falta para colocar el esférico junto al poste.

Con el 0-1 se rompió el partido. El Zaragoza se desdibujó y perdió la tensión. Mientras, el Celta desplegó el juego de tiralíneas que sabe de memoria. En la banda izquierda, Revivo resultaba imparable. El Zaragoza tardó demasiado en recobrar el tono.

La segunda parte fue radicalmente distinta. Los locales, gracias a la entrada de Garitano, se adueñaron del balón, lo movieron con criterio, con diagonales y aperturas por banda, y las ocasiones se sucedieron.

Una absurda entrada de Penev a Garitano en el mismo círculo central acabó por complicar del todo las cosas al Celta. Con diez jugadores y mucho partido aún por delante, el conjunto vigués se metió atrás, con Sánchez como única referencia en punta. Fueron 20 minutos extraños, con el Celta achicando balones, lanzando pelotazos. El Zaragoza insistió de todos los modos: balones al área pequeña, paredes, lanzamientos lejanos; pero allí estuvo Dutruel.

El Celta dejó muestras, cuando tuvo el balón, de que su prestigio de ahora no es casual. Pero sin el esférico se mostró vulnerable y desorientado. El Zaragoza jugó y lo intentó, pero a pesar de Milosevic sigue siendo un equipo con falta de pegada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de marzo de 1999.

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