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La globalización dejará en 4 las monedas, según los expertos

Las crisis financieras que se registran en la actualidad son consecuencia directa, entre otras cuestiones, de las diferentes normas de información y transparencia que rigen en los países. Los economistas carecen de fórmulas mágicas para evitar fenómenos como el de Brasil, pero proponen como remedio aconsejable que se globalicen las reglas del juego y que todos los agentes participantes en la economía a gran escala participen de ellas. El futuro a largo plazo está casi definido: un mundo sujeto a las reglas del mercado libre y no más de cuatro monedas en circulación. Así al menos opina Jaime Requeijo, catedrático de Economía Aplicada en la UNED y uno de los principales expertos españoles en el proceso de globalización de la economía, tema monográfico del sexto Congreso Nacional de Economía que hoy se clausura en Alicante. Para el profesor, autor de la ponencia titulada Claroscuro de la globalización, ningún país puede perseguir la consecución de tres objetivos incompatibles: libertad de movimiento del capital, mantener el tipo de cobro fijo e imponer una política monetaria autónoma. "Se debe renunciar a uno de ellos, porque es impensable estar a la vez en todos", apuntó el experto como fórmula para que las fluctuaciones del mercado financiero sean de menor alcance. Imparable Tanto Requeijo como Juan Emilio Iranzo, director del Instituto de Estudios Económicos de España, la globalización de la economía es un proceso "imparable" que avanza mucho más deprisa que la reacción de las administraciones públicas y los agentes implicados, como consecuencia de los progresos contínuos de la tecnología. "Es una situación que hay que asumir, con sus inconvenientes y ventajas", señaló Iranzo, "porque además está permitiendo que muchos países aceleren su desarrollo, sobre todo los iberoamericanos". El fenómeno introducirá variables a medio y largo plazo que marcarán el futuro de la economía mundial. Así, según Requeijo, es posible que la globalización acabe con los llamados paraísos fiscales, y las uniones monetarias serán más fáciles. "La globalización no puede afectar a los países a adoptar medidas que no estén a su altura, pero es una evidencia que avanzamos hacia un mundo con cuatro monedas", afirmó. El planeta está hoy perfectamente estructurado, con tres polos desarrollados (Estados Unidos, Europa y la Asia rica), dos zonas emergentes (Iberoamérica y países situados alrededor de la Unión Europea), y un sur pobre y deprimido básicamente limitado al continente africano, al que se le pondrán las cosas más difíciles para encontrar el camino de la globalización económica conforme el resto del mundo rompe fronteras. La dualidad norte-sur se resquebraja, pero no del todo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de febrero de 1999