Netanyahu advierte del riesgo de una guerra civil por la presión integrista

Los riesgos de un enfrentamiento religioso en Israel han sido reconocidos por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, quien ayer, a la salida del Consejo de Ministros semanal, afirmó que si la minoría ortodoxa -un 6% de la población- y la mayoría liberal se enfrentaran, el país iría primero a una "guerra cultural, que terminará en una guerra civil", que dejará a los judíos sin Estado y sin religión".

"Si el Tribunal Supremo no se deja convencer por la razón renunciando a intervenir en los asuntos religiosos, esto será la guerra", aseguraba ayer el influyente rabino Menahem Porush, animador e incitador de la gran movilización del pasado domingo en Jerusalén, en defensa de las leyes religiosas y contra las últimas resoluciones del Supremo en las que se han recortado las atribuciones y prerrogativas de los fundamentalistas.El espectro de la guerra civil también figuraba en las palabras de otro dirigente ultraortodoxo histórico, Moshe Gafni, secretario general del partido Degel Hatorah, quien aseguraba ayer, también en un tono eufórico que "un Estado democrático está obligado a tener en cuenta la voluntad de centenas de millares de personas que han ocupado las calles, si no corremos el riesgo de provocar una verdadera catástrofe".

La tensión originada por la movilización de los fundamentalistas judíos podría incrementarse en los próximos días si el Tribunal Supremo decide procesar y juzgar por desacato al gran rabino Ovadia Yosef, líder espiritual del partido Shas, quien ha lanzado en los últimos días duras acusaciones contra los jueces del Supremo.

Mientras tanto, en Damasco, la alianza de facciones palestinas radicales que se oponen a la paz con Israel ha expulsado de su seno al Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP) después de que su líder, Nayef Hawatmeh, estrechara la mano del presidente israelí Ezer Weizman en Ammán, durante el funeral por la muerte del rey Hussein. La reunión del Comité Supremo Nacional Preparatorio, informa Reuters, "decidió expulsar al FDLP debido a la vergonzosa acción de su líder". Weizman fue criticado en Israel por el mismo gesto.

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