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Entrevista:

EÑAUT ETXAMENDI MEMBRO DE ETXAMENDI ETA LARRALDE "He cantado a la lucha de los vascos, pero no con un espíritu racista"

Eñaut Etxamendi (Ezterenzubi; 1935) y Eñaut Larralde (Oztibarre; 1939) son dos ingenieros agrónomos del País Vasco francés que cantan a dúo desde 1967. La discográfica donostiarra Elkarlanean ha sacado al mercado el doble compacto Antología, una retrospectiva de su carrera que abarca 36 composiciones en euskera. Etxamendi, también compositor, habla del regreso tras seis años de parón. Pregunta. ¿Cómo surge la idea de grabar Antología? Respuesta. Ya habíamos grabado varias canciones hace bastantes años, pero mi compañero, Larralde, perdió a su esposa hace seis y, desde entonces, no quiso cantar más. Así quedaron las cosas y pensamos que era una pena no reunir toda nuestra obra y publicarla. Un día me prometió que por eso volvería a cantar, no ante el público, pero sí en estudio para hacer una antología. Se lo propusimos a Elkarlanean y el verano pasado grabamos 36 canciones. Más de la mitad a capella y sólo una quincena con acompañamiento musical. P. ¿Está plenamente satisfecho con el disco? R. Lo estaría aun más si lo hubiéramos hecho con más música. Cantar a capella está bien cuando estás delante del público, entonces eres un actor y no es sólo la canción, también cuenta la mímica, la presencia y todo eso. Pero en un disco hay defectos, oyes desnudas las voces y el trabajo resulta más flaco que si te acompaña un músico con talento para, aunque tú no cantes bien, hacer sombra a esos defectos. Aunque tampoco estamos descontentos. No tenemos pretensiones de gran calidad, sólo queremos seguir con la tradición, cantar el folclore pasado y el actual. Lo que se canta en Francia, España, América, Grecia... Hay influencias variadas en la composición de esas canciones. P. ¿Tan variadas son sus fuentes de inspiración? R. Como a todo el mundo, me inspira la vida ordinaria: el amor a la tierra, a la mujer y a los hijos, las penas y las esperanzas de un pueblo, el amor al país correspondiente, a mis convicciones morales y filosóficas... No hay nada de misterioso. P. ¿Cuando habla de su país, se refiere a Francia? R. Yo hablo de Euskal Herria. Pero no es mi objetivo crear conflictos de desamor con Francia o con los demás pueblos. Yo empecé a trabajar en África, viendo la miseria tremenda de los negros de Senegal, y salí de ahí con una manera diferente de ver al ser humano. No me interesa nada crear situaciones de desafección. He cantado la lucha de los vascos, pero no con un espíritu racista. P. Para ustedes, ¿cantar es únicamente un pasatiempo? R. Nunca ha sido una profesión. Ambos éramos profesores en un liceo agrícola y tenemos pequeñas fincas. Yo soy hortelano y Larralde tiene rebaños de ovejas y vacas. Para nosotros cantar es como para otros hacer algo de deporte. P. ¿Era más feliz impartiendo clases que cantando sobre un escenario? R. En su día nos negamos a ir a Argentina y Venezuela a cantar, no me interesó lo más mínimo. Para mí, lo más importante era enseñar en el País Vasco francés. Soy nativo del monte, de agricultores muy pequeños y muy pobres, y había un subdesarrollo tan increíble que para mí era una pasión enseñar y trabajar para que una generación de jóvenes cambiase su vida, la cara del país, y creyese en su tierra. Ésa era mi pasión, mi misticismo. Empecé en los años sesenta en una situación que a mí me parecía casi desesperada. Los chicos se marchaban a América, tengo tres hermanos en California, y las muchachas del campo iban a París. Era una situación de ruina. Las fincas se quedaban vacías, a diferencia del sur del país, donde se desarrollaban ciudades como Pamplona o la industria de las provincias de Euskadi. Aquí no existía nada de eso. La agricultura francesa y europea estaba iniciando una revolución y veía que aquí eso no sucedía. Me planteé el objetivo de iniciar esa revolución técnica, humana y cultural. En otra situación no habría cantado, si lo he hecho ha sido porque era un modo de predicar, de hablar a la gente con el lirismo. P. Debutaron en 1967. ¿Cuál es el secreto para aguantar tanto tiempo juntos? R. Larralde tiene paciencia y una gran capacidad de adaptación. Ambos tenemos bastante experiencia de la vida y eso permite soportarse más fácilmente. Nunca hemos tenido verdaderos problemas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de febrero de 1999