Manifestación en El Pont de Vilomara para pedir el cierre de una planta de reciclaje de pilas Los vecinos afirman que las emanaciones de la instalación causan problemas respiratorios
Los vecinos de El Pont de Vilomara (Bages), municipio ejemplar por tener instalada una planta de reciclaje de pilas y fluorescentes y otra de reciclaje de neveras, se han alarmado al observar como en las dos últimas semanas las fachadas de sus domicilios han empezado a amarillear. Los plásticos de las persianas, los mármoles de las fachadas, los paneles exteriores con piedra artificial han cambiado de color, y algunos vecinos con problemas de salud relacionados con las vías respiratorias aseguran que en las últimas semanas han empeorado de sus enfermedades.
Las sospechas de los vecinos apuntan hacia unas posibles emanaciones de la planta de reciclaje de pilas y fluorescentes, un extremo que aún no ha podido ser confirmado a la espera de unos análisis que la Junta de Residuos inició el pasado miércoles. Unos 200 vecinos de El Pont de Vilomara participaron ayer en una manifestación, seguida de una asamblea en la que el alcalde, el socialista Evaristo de la Torre, explicó que está a la espera de recibir el resultado de los análisis de la Junta de Residuos. El edil expresó su nula predisposición a promover el cierre de las instalaciones de la planta de reciclaje de pilas como exigían los vecinos. En la zona más afectada del pueblo, la que está más próxima a la planta de pilas, los vecinos han colocado una pancarta en la que se puede leer: "El Pont era un pueblo dormitorio y ahora es un pueblo de basura". Los vecinos, que han visto como todos los elementos porosos exteriores, sobre todo los que estaban en posición horizontal, han amarilleado sin poder recuperar el color con los detergentes habituales, temen que las emanaciones del producto, que ha estropeado los recubrimientos de fachadas, también pueden afectarles la salud. El desconocimiento del fenómeno agrava el problema, que los vecinos relacionan directamente con la planta de reciclaje de pilas porque las dificultades en la respiración en gente mayor y enfermos ha coincidido en el tiempo con la puesta en marcha de esta planta, que inauguró el pasado 12 de julio el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. Rosa Pérez, una vecina afectada, asegura que los problemas en su domicilio y en el de los vecinos ha aparecido de forma evidente en los últimos 15 días. "Primero no le di importancia, pero cuando vi que el color amarillo no desaparecía con nada y que otros vecinos se encontraban igual empecé a preocuparme", explica Rosa. El comentario entre vecinos y la relación que establecieron respecto a los problemas de respiración que ya habían observado y la reacción de las piedras de sus fachadas acabó por alarmar a la población. El pasado martes, el Ayuntamiento tuvo conocimiento del problema, que comunicó de inmediato, según explicó ayer a los vecinos el alcalde, a la Junta de Residuos, entidad responsable de la instalación. Tras la manifestación de ayer, el alcalde decidió reunirse con los vecinos y les recomendó que esperen el resultado de los análisis que realiza la Junta de Residuos. De la Torre, que ha apostado decididamente por atraer empresas de reciclaje a su municipio, aseguró que si se trata de un problema de mal funcionamiento de la planta, pedirá que se intensifiquen los controles para evitar nuevos porblemas. La planta de reciclaje de pilas y fluorescentes de El Pont de Vilomara es la primera que se ha puesto en funcionamiento en España y es un ejemplo para gobiernos y empresas que desean introducirse en este campo. Puede tratar 2.000 toneladas de pilas bastón, 15 toneladas de pilas botón y un millón de fluorescentes cada año.
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