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XIII CONGRESO DEL PP

Vidal-Quadras se siente reforzado y avisa que intensificará su trabajo en Cataluña

La dirección del PP catalán se marchó ayer de Madrid con un sabor de boca agridulce. El congreso que tenía que dar un espaldarazo definitivo al presidente regional, Alberto Fernández Díaz, con vistas a las próximas autonómicas, ha tenido una consecuencia ni deseada ni prevista por la dirección catalana: el mantenimiento en el comité ejecutivo de su histórico rival, Alejo Vidal-Quadras, que se propone intensificar de nuevo su trabajo en Cataluña. La cúpula del PP catalán recibió el sábado un auténtico jarro de agua fría cuando se confirmó que Vidal-Quadras era uno de los dirigentes escogidos por José María Aznar para incorporarse a la ejecutiva. Y ayer la nueva coordinadora de formación, Mercedes de la Merced, lo confirmó como secretario general de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES).

Fernández Díaz trató de quitar trascendencia al gesto y sus compañeros de dirección recalcaron que su permanencia en la ejecutiva tiene una lectura estrictamente española, más que catalana. No obstante, la inclusión de Vidal-Quadras en la ejecutiva nacional implica a su vez que se mantiene en la ejecutiva catalana, y él mismo avanzó ayer que intensificará su actuación como militante del PP catalán: "Quiero agradecer la confianza que Aznar ha depositado en mí y contribuir al fortalecimiento del PP de Cataluña", aseguró.

Fuentes próximas al senador consideran que Vidal-Quadras tiene la intención de participar en las campañas electorales del PP también en Cataluña. Esta posibilidad desagrada profundamente a la dirección catalana, que pretende reducir al mínimo los actos de Vidal-Quadras en su comunidad.

El equipo de Fernández Díaz cree que el mensaje de Vidal-Quadras puede dificultar la nueva apuesta centrista y moderadamente catalanista que encarna el fichaje estrella del PP, el portavoz del Gobierno y ministro de Industria, Josep Piqué.

En cambio, los seguidores de Vidal-Quadras opinan que su discurso beligerante contra el nacionalismo es imprescindible para que se mantenga la tendencia al alza del PP catalán. En las elecciones autonómicas de 1995, bajo la batuta de Vidal-Quadras, el partido pasó de 7 a 17 diputados.

La entrada de Piqué en el PP sí ha estado, en cambio, bien acogida por la dirección catalana, que pretende capitalizar su gancho en Cataluña para atraerse a votantes tradicionales de Convergència i Unió (CiU). Fernández Díaz dejó claro ayer que espera que Piqué se implique al máximo en el PP catalán, en cuya ejecutiva también se integrará.

Su entrada, sin embargo, abre un nuevo frente interno que escapa al control del presidente regional. Piqué tiene una estrechísima relación con el presidente del Gobierno y nadie duda que su incorporación tendrá repercusiones en el PP catalán, especialmente si acaba aceptando encabezar la candidatura del partido por Barcelona en las próximas elecciones generales. "Aunque Piqué desea centrar su actividad en Madrid, lógicamente exigirá la inclusión de gente de su confianza en puestos del partido y también en las listas electorales", afirma un dirigente conservador crítico con la actual dirección regional.

Fernández Díaz se marchó ayer contento por haber sido el presidente del XIII Congreso Nacional del PP. Pero mientras presentaba a los oradores, empezaban a darse las condiciones para la gestación de una pinza inesperada: entre la sensibilidad catalanista y la más antinacionalista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de febrero de 1999