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Entrevista:ANDALUCÍA, SIGLO XXI

"La autonomía andaluza parece no haber nacido con voluntad de descentralización"

JULIO IGLESIAS DE USSELCATEDRÁTICO DE SOCIOLOGÍA Julio Iglesias de Ussel, catedrático de Sociología y decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Granada, considera que en la sociedad andaluza existe la percepción de que la única ciudad beneficiada por el Estado de las autonomías ha sido Sevilla, que ha centralizado todas las administraciones. "Eso ha sido negativo para las demás capitales", dice.Autor de más de una veintena de libros de Sociología, Julio Iglesias de Ussel, "granadino por decisión propia", como le gusta definirse, y miembro de la comisión Sociedad Incluyente en el Foro Andalucía, Siglo XXI, estima que, entre los grandes cambios que debe acometer la comunidad ante el futuro, está la necesidad de desechar la visión de los empresarios "como enemigos del pueblo", porque de sus iniciativas van a depender muchas cosas. Pero no es la única medida. Para el catedrático, ya es momento de plantearse un rediseño de la filosofía en la autonomía andaluza que, hoy por hoy, está completamente centralizada en Sevilla. Pregunta. ¿Cree que el Foro Andalucía, Siglo XXI puede dar frutos? Respuesta. La idea del foro es positiva, aunque no creo que se haya hecho de la manera óptima. Se podría haber vinculado al Parlamento andaluz, lo que hubiera favorecido una participación más plural, más heterogénea. Desde luego, en sí mismo, este foro es una experiencia positiva como elemento de generación de ideas y reflexiones, y creo, además, que la labor que está realizando el coordinador general, Antonio Pascual, es un elemento de garantía. P. ¿Piensa que la comisión Sociedad Incluyente puede aportar cosas interesantes? R. Sí. Andalucía tiene retos muy importantes, y todas las voluntades e inteligencias son imprescindibles. La utilidad de nuestro trabajo es aportar una reflexión de la sociedad para que luego puedan valorarla los partidos políticos. Creo que el peligro, el riesgo que puede haber en nuestro grupo de trabajo es, por un lado, que tengamos una visión demasiado institucional de los problemas, y por otro, caer en una respuesta muy de programa electoral. Debemos plantear nuestras reflexiones desde un punto de vista social. P. ¿Cuáles son los problemas más preocupantes para usted? R. Antes hay que decir que la comunidad, desde una perspectiva histórica, está hoy mucho mejor que en cualquier momento de su pasado. Pero sí es cierto que tiene muchos desafios que afrontar. Andalucía padece problemas internos graves. Una de las cosas que se deben hacer ahora es reequilibrar el peso de las instituciones en la comunidad. Se le da demasiada importancia a los políticos, cuando hay muy poca presencia de lo social en la política. P. ¿Conectan las instituciones con la calle? R. Lo que sucede es que hay una actitud de hostigamiento por parte de las instituciones que me parece lesiva para los andaluces. La región no puede estar siempre viviendo una situación de utilización de las instituciones andaluzas para hostigar a otras instituciones. Creo que eso es grave. Los políticos están para solventar los problemas, no para crearlos. Por otro lado, pienso que en el sistema político hay algo preocupante, y es el hecho de que la autonomía andaluza parece no haber nacido con una voluntad real de descentralización. P. ¿No está bien planteada la autonomía? R. Creo que no, porque todo está centralizado en Sevilla. Y eso no es bueno. La centralización de todas las administraciones en Sevilla resulta negativa. En la sociedad andaluza existe la percepción de que Sevilla ha sido la única ciudad que ha salido beneficiada por el Estado de las autonomías. Así lo dicen las encuestas. Pienso que es necesario el rediseño en la filosofía de la autonomía andaluza. Y me resulta muy curioso, además, que lo único que se haya descentralizado por completo haya sido el Tribunal Superior de Justicia. Bien se podrían haber llevado a otras capitales las administraciones de economía o agricultura, por ejemplo. P. ¿Piensa que Andalucía tiene cualidades para un desarrollo mucho mejor? R. Sí. Pero debe solucionar antes un gran problema: el de hacer frente al reto de la calidad. Eso afecta a la Universidad, al turismo, a las empresas. Ofrecer calidad no es construir islas de eficiencia. Un hotel de calidad no atrae al turismo de calidad, por ejemplo, porque lo que ese turista busca no es algo concreto, sino todo un entorno, un hábitat. En ese sentido, tanto el sector público como el privado deben realizar un gran esfuerzo. P. Ha hablado del sector privado. ¿Cuál es a su juicio el papel de los empresarios para un verdadero reequilibrio social? R. Es uno de los grandes asuntos pendientes que tiene Andalucía. Durante muchos años se ha fabricado una imagen hostil hacia los empresarios, la imagen de enemigos del pueblo. Suprimir esa imagen ahora va a costar trabajo, pero no hay otro cauce para generar riqueza. Debemos devolverle a los empresarios su imagen de personas emprendedoras, que arriesgan su razón y sus bienes en ideas rentables y productivas. La sociedad debe respaldar sus iniciativas, porque la gente emprendedora es necesaria. Si no existe ese caldo de cultivo, no habrá más horizonte para los andaluces que aspirar a tener un puesto de trabajo en la Administración. P. ¿Considera que la sociedad civil, en ese sentido, está, digamos, desganada? R. La sociedad andaluza, como la sociedad española en general, ha realizado un esfuerzo inequívoco y claro en la puesta en marcha de las instituciones democráticas. Pero también son necesarios un mundo civil, empresarial e intelectual que introduzcan esferas de crítica e innovación. Son necesarios planteamientos más pluralistas. P. Una última cuestión: ¿Qué piensa que debe hacer la Universidad ante todo esto? R. La Universidad va a tener que afrontar muchos cambios radicales en un futuro inmediato. No creo que el principal problema de la Universidad sea el económico. Creo que es más bien de organización y de calidad, de motivación del personal. Pienso que la Universidad no está respondiendo con agilidad a los cambios de la sociedad, que es mucho más dinámica, que exige nuevas profesiones, más alternativas. Debe haber una mayor exigencia de responsabilidades. La reforma que se plantea actualmente va a ser difícil, lenta, costosa, y no sé si tendrá del todo éxito. A veces creo que es más fácil democratizar que dotar de efectividad a las instituciones.

"Debemos devolverle a los empresarios su imagen de personas emprendedoras"

Julio Iglesias de Ussel. 53 años. Casado, con tres hijos. Catedrático. Miembro de la Real Academia de Ciencias Políticas de Madrid, de la Academia de Letras de París y de la Academia de Ciencias Sociales de Andalucía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de enero de 1999