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Bruselas obliga a Piqué a tramitar como ayudas públicas el billón de las eléctricas

Las buenas formas dominaron el almuerzo que mantuvieron ayer en Bruselas el ministro de Industria, Josep Piqué, y el comisario de la Competencia, Karel van Miert. Pero la cordialidad no impidió que Piqué encajara la primera derrota en su intento de que Bruselas apruebe las ayudas (1,37 billones de pesetas) reconocidos por Madrid a las eléctricas. Van Miert impuso su criterio y Piqué debe tramitar el billón largo de pesetas como como ayudas públicas y no como compensaciones. Eso significa que la Comisión puede recortar la cantidad según sus normas.

El ministro Piqué tuvo ayer un traspié importante en la negociación para aprobar los llamados Costes de Transición a la Compenetencia (CTC), según los que el Gobierno español reconoció unas ayudas al sector eléctrico por valor de 1,37 billones de pesetas (8.233 millones de euros). Primero porque el comisario de la Competencia le obliga a reconocer su carácter de subvención pública, que hasta ahora Piqué negaba. Y, sobre todo, porque al tener que ser notificadas a Bruselas como ayudas públicas la cantidad finalmente autorizada queda al arbitrio de Van Miert.No es un tema baladí porque desde los servicios de este comisario se examina el tema con mucha menos complacencia que la demostrada hasta ahora por la dirección general de Energía de la Comisión. Su responsable, el español Pablo Benavides, se ha alineado públicamente con las tesis del Gobierno español.

El contencioso se sitúa ahora, básicamente, en dirimir qué cantidad pueden recibir las eléctricas españolas por las CTC. El Gobierno defiende que reciban 1,3 billones, cantidad que inicialmente había cifrado en 1,9 billones. Sin embargo, la Comisión Nacional del Sistema Eléctrico (CNSE), un órgano independiente encargado de velar por la transparencia en el sector, considera abusiva la ayuda fijada por Industria en virtud de un acuerdo con los grupos que se beneficiarán de ellas (Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa, Hidrocántabrico y Elcogas). Su presidente, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, admitió como mucho 130.000 millones. No obstante, en una entrevista en este periódico subrayó que "lo justo sería que no recibieran nada".

A pesar de la obligación de tramitar los 1,3 billones como ayudas públicas, el Gobierno mantiene también la tesis de que no son tales ayudas por lo que mantendrá, paralelamente, la vía administrativa que eligió cuando puso en marcha el proceso de compensación a las eléctricas. Es decir, Piqué sigue considerándolas como compensaciones por los costes a la transición a la competencias y "otorgadas de acuerdo con la nueva directiva europea sobre el sector".

Proceso de infracción

Piqué tampoco tuvo mucho éxito en sus discusiones con Van Miert acerca de los problemas de Astilleros Españoles (AESA). El ministro restó importancia al proceso de infracción abierto la semana pasada por los servicios de Van Miert, que consideran que el Gobierno superó con 18.000 millones de pesetas las ayudas públicas autorizados en 1998. A juicio de Piqué, el problema de verdad no ése, sino "asegurar la viabilidad de Astilleros". Y citó en varias ocasiones la importancia de acabar con la competencia desleal de los astilleros asiáticos y, muy particularmente, de los coreanos.Piqué subrayó la necesidad de que el Consejo de ministros europeos aborde ese tema, insinuando la posibilidad de que la UE prorrogue la posibilidad de seguir inyectando dinero público en el sector porque ni Estados Unidos ni Japón han ratificado el acuerdo firmado en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La UE ha prohibido la concesión de nuevas ayudas para honrar ese compromiso, pero se encuentra con que sus grandes competidores no han seguido esa estela. Van Miert se limitó a tomar nota de los argumentos del ministro, pero en ningún momento se comprometió a presentar una propuesta en línea con sus sugerencias.

Piqué afirmó que en el almuerzo con Van Miert no se habló acerca de los problemas de Ercros y de la solicitud de información que le ha enviado Bruselas por la condonación de un crédito del ICO por cerca de 8.300 millones de pesetas por 1.100. "Sólo hemos venido a hablar de temas importantes", dijo con desdén, sin ocultar el desagrado que le produce hablar de posibles irregularidades de una empresa de la que fue presidente y accionista. Piqué, no obstante, añadió que no le importaría volver a Bruselas a explicarlo. Tras su almuerzo, Piqué se entrevistó con el comisario de Transportes, Neil Kinnock, al que le informó sobre la privatización de Iberia, que se completará antes del verano después de una ampliación de capital de 20.000 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de enero de 1999

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