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GENTE

COMO LOS MISMOS HUMANOS

No en vano, los orangutanes se parecen a los humanos. El director del zoo de San Petersburgo, Iván Kornéyev, no estaba demasiado satisfecho con el clima que se respiraba en la familia formada por Mónica, Rabu (el compañero que le trajeron de Amberes, en Bélgica) y el retoño de ambos, Ramón, nacido el pasado 20 de noviembre. Este acontecimiento no fue asumido en la jaula con demasiado entusiasmo. En cautividad, Mónica ha desarrollado unas insospechadas dotes de pintora. Algunos de sus trabajos incluso han sido expuestos. Pero su talento de artista ha ido paralelo a la pérdida de su instinto maternal. En cuanto a Rabu, todavía fue peor, ya que, según Kornéyev, se mostraba abiertamente agresivo con su primogénito. ¿La solución? Un televisor en cuya pantalla se pasaban vídeos educativos sobre cómo aprender a ser unos padres responsables. La receta, que al parecer ha funcionado en Estados Unidos, no tuvo, sin embargo, el mismo éxito en la cuna de la revolución bolchevique. Papá y mamá se olvidaron de todo, incluido Ramón, y se pasaban las horas muertas ante la pequeña pantalla. El bebé va saliendo adelante gracias a los cuidadores, que ya se han convencido de que no es necesariamente cierto que la familia que ve la tele unida permanece unida. El director del zoo ha llegado a la conclusión de que hay que reducir la dosis televisiva para que Mónica vuelva, cuando menos, a su carrera artística. Ramón, probablemente, espera el momento en que pueda exigir un cambio de canal para ver Barrio Sésamo.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de enero de 1999