Michael Jordan: el mundo espera

El mundo entero (literalmente) espera la decisión de Michael Jordan sobre su retirada o su retorno a las canchas a la búsqueda de un séptimo título de la NBA. Recién anunciado el acuerdo entre propietarios y jugadores, el entorno de Jordan muestra absoluta cautela. El jugador comentó recientemente que esperaría "hasta el final del cierre patronal" para anunciar su vuelta o su retirada.A sus 36 años, Jordan es -sin duda- el mejor jugador del mundo. Técnicamente, Michael es agente libre y podría firmar con cualquier equipo, pero los Bulls le pueden ofrecer mucho más dinero que ningún otro equipo.

Según los términos del nuevo convenio colectivo, un jugador veterano -como es el caso de Jordan- puede firmar hasta por el 105% de su anterior contrato. Eso significa que el alero de los Bulls, que ganó 33 millones de dólares la temporada pasada, unos 4.700 millones de pesetas, podría firmar por 34,7 millones de dólares, casi 5.000 millones, si volviera a jugar con los Bulls en la presente temporada. "No sería un problema", ha indicado Jerry Reisendorf, el dueño de los Chicago Bulls.

Sin embargo, hay muchas más incógnitas en los Bulls 98-99. Con sólo cuatro jugadores bajo contrato (Booth, Brown, Ron Harper y Toni Kukoc) y nueve agentes libres (Jordan, Pippen, Rodman y Longley entre otros) el trabajo en los despachos será enorme. Para muchos observadores, la clave está en Scottie Pippen. Reisendorf está dispuesto a ofrecer al jugador hasta 45 millones de dólares, unos 6.400 millones de pesetas, por las tres próximas temporadas. Pippen, que siempre ha manifestado sentirse herido y maltratado por los ejecutivos de los Bulls, preferiría marcharse a otro equipo -Houston o Phoenix- pero la idea de jugar de nuevo junto a Jordan le resulta muy atractiva al excepcional alero de los Bulls.

El pívot australiano Luc Longley, un jugador muy sólido y cuya aportación en los Bulls es mayor de lo que pueda parecer, tiene varias ofertas sobre la mesa en la línea de siete u ocho millones de dólares por temporada, entre 1.000 y 1.150 millones de pesetas. Los Bulls no llegarían a ofrecerle tanto dinero, pero sin Longley el equipo carecería de defensa y presencia interior.

Finalmente, la incógnita de Rodman parece la más sencilla de resolver: ni Jordan, ni Pippen están dispuestos a mantenerle sin el soporte de un entrenador de gran personalidad como Phil Jackson. Solamente el antiguo entrenador del los Bulls era capaz de controlar al excéntrico jugador. Sin Jackson en el banquillo, Jordan y Pippen no creen que el entrenador novato Tim Floyd, al que Rodman bautizó como pink Floyd, pueda ser capaz de controlar al jugador.

Jordan y Pippen apoyarían -en el caso de volver al equipo- ni más ni menos que a Charles Barkley. La solución en breve.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 07 de enero de 1999.

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