Pujol admite que la controversia sobre la fecha de las elecciones le perjudica, pero mantiene la incógnita

Jordi Pujol admitió ayer por vez primera que el largo y controvertido debate sobre la fecha de las elecciones catalanas le lesiona electoralmente. "No quiero hablar más de esto porque me perjudico a mí mismo", respondió, en conferencia de prensa, ante las preguntas sobre el cuándo del cuándo: cuándo anunciará la convocatoria y cuándo se celebrarán los comicios.

Pese a la confirmación de que el dilema sobre si las urnas se abrirán en marzo o en noviembre de 1999 le resulta perjudicial -tal como muchos de sus colaboradores le advierten desde hace semanas-, el presidente catalán no quiso despejar ayer la incógnita sobre el calendario electoral. Sólo aseguró que de ningún modo aprovechará la visita que hará mañana a don Juan Carlos, en Baqueira Beret, para realizar el anuncio. "Sería una descortesía con el Rey", dijo.

Pujol calló otra razón que, según fuentes de la presidencia de la Generalitat, desaconsejan anunciar mañana la convocatoria electoral: el día siguiente, Año Nuevo, no hay diarios.

Descartado el 31 de diciembre, sólo quedaría hoy mismo, día 30, para que Pujol hiciera el anuncio dentro de este mismo año. Pero el día de hoy también plantea problemas de importancia. De un lado, el presidente pronunciará hoy su tradicional discurso de fin de año, que quedaría irremisiblemente eclipsado por un anuncio electoral. De otro, lleva varios días diciendo que no desvelará la fecha de los comicios antes de que el Parlamento apruebe la ley de Acompañamiento de los Presupuestos de la Generalitat para 1999. Eso no sucederá hasta esta noche, pues el pleno del Parlamento difícilmente zanjará este asunto antes de las diez de la noche. Y revelar la fecha de las elecciones a esas horas, después de tanto tiempo de debate público, conferiría al anuncio unas connotaciones de urgencia y nocturnidad claramente negativas para Pujol.

Disconformidad en CiU

Si no media ninguna sorpresa, Pujol mantendrá la incógnita hasta al menos el 4 de enero, según diversas fuentes próximas al presidente y que no descartaron que el anuncio quede postergado hasta después de la festividad de los Reyes Magos. Si Pujol ha decidido que los catalanes acudan a las urnas el 7 de marzo -fecha que la mayoría de los dirigentes nacionalistas consideran más probable, pese a las presiones del aparato de Convergència para que se agote la legislatura y los comicios sean en noviembre-, la fecha límite para anunciar la convocatoria es el 12 de enero. Si quisiera las elecciones el 28 de febrero, la fecha límite sería el 5 de enero.En cualquier caso, esta incertidumbre ha llegado a cansar a los propios dirigentes de CiU, muchos de los cuales no ocultan en privado su disconformidad con el modo en que Pujol está llevando este asunto.

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